Descubre las claves psicológicas para entender mejor a los demás y a ti mismo.

De nada sirve tener una mente brillante y un coeficiente intelectual alto sino somos capaces de sentir empatía o leer las emociones propias y de los otros. Los sentimientos juegan un papel vital en nuestro día a día e influyen notablemente en las decisiones de nuestra vida.

Psicólogos, como Daniel Goleman, comprendieron hace más de 20 años el valor de las habilidades más allá de las cognitivas y acuñaron el concepto de ‘inteligencia emocional’, que se define como la capacidad para reconocer y poder controlar los sentimientos propios y ajenos.

El manejo de los sentimientos nos ayuda a dar una respuesta emocional proporcionada y adecuada a la situación, evitando que nos infravaloremos, nos sintamos inseguros o que claudiquemos a la primera de cambio.

Cómo controlar las emociones

La inteligencia emocional y saber cómo gestionar las emociones no es algo innato. Se puede entrenar. Te mostramos algunas habilidades para ello.

1. Piensa en positivo: busca el equilibrio en tu vida personal y profesional, trata de dar las gracias siempre, haz ejercicio de forma regular y queda con gente. Las relaciones personales y la risa son la mejor medicina para la tristeza.

2. Dispuesto a aprender: ten confianza en que lo sabes hacer, pero asume que alguna vez te vas a equivocar y que no pasa nada (admite ante los demás que tienes tus miedos). Los fallos son oportunidades para crecer emocionalmente.

3. Vía de escape: hay quienes practican deporte, corren o hacen artes marciales, otras personas prefieren cultivar la meditación. Lo importante es que cada uno encuentre una vía de escape para liberar la tensión.

4. Supera la ansiedad: intenta simplificar tu vida, entrénate para no reaccionar exageradamente y duerme lo suficiente. Aparta de tu vida lo que te desmotive (sé sincero contigo), así serás más inmune a los pensamientos negativos.

5. Sé más asertivo: aprende a decir ‘no’, comunica tus opiniones sin ofender, aunque sean contrarias. Emplea fórmulas conciliadoras (‘entiendo tu opinión’,’ sé lo que me dices’) sin reprimir tu negativa y aplaza la discusión, si no te sientes con fuerza.

6. Rectifica: rectificar es de sabios. Cuando aceptamos que nos hemos equivocado, nos volvemos más humanos. En ese proceso de autoevaluación nos cercioramos de que hay más opciones válidas a la que uno pensaba en un principio.

7. Adáptate al entorno: hay cosas que escapan a nuestro control, sucesos duros y personas difíciles que hay que aprender a aceptar e integrar en nuestra vida, sin pretender cambiar. Recuerda que una de las claves de la supervivencia es reconocer cuándo hay que adaptarse y ceder.

La persona inteligente emocionalmente relativiza tanto la alegría como la pena, sabe ponerse en el lugar del otro, sobreponerse ante las adversidades y mirar al futuro con optimismo.