La mente necesita ejercitarse, nutrirse y descansar correctamente para mantenerse sana

Muchos de nosotros solemos estar sometidos a mucho estrés, a un exceso de información y, a veces, ante la falta de tiempo, a la necesidad de hacer multitarea. Esto, a la larga, puede generar cuadros de ansiedad que producen pérdidas de atención y memoria.

Sin embargo, las pérdidas de memoria pueden deberse también a hábitos poco saludables. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el modo de vida, el sedentarismo, las dietas desequilibradas, el consumo de tabaco, el bajo nivel educativo, el aislamiento social o la inactividad mental son factores de riesgo para la aparición de deterioro cognitivo.

Cómo activar la mente

  1. Pon orden: Cuando ponemos orden a nuestro alrededor, ponemos orden e nuestra cabeza. Coloca cada cosa en su lugar, así facilitarás el trabajo a tu cerebro. Llevar una agenda, realizar lista de tareas pendientes o colgar un calendario en la cocina puede ayudarte a tener la información clasificada y ordenada.
  2. Sé flexible: «Ser abierto de mente» y adaptarse a los cambios y a las situaciones nuevas es positivo para el cerebro. Cambia de ruta para ir al trabajo, escucha a aquellos que no opinan como tú e intenta ir más allá de tus propias convicciones. Además, adoptar una actitud más permeable, tener el deseo de mejorar y descubrir cosas crea nuevas conexiones neuronales que estimulan el cerebro.
  3. Fórmate: Las personas con más formación tienen menos probabilidades de desarrollar enfermedades neurodegenerativas. Intenta desafiarte permanentemente, discute sobre temas de actualidad, memoriza números de teléfono, completa crucigramas, aprende un idioma… Entrenando el cerebro favorecemos el rendimiento mental, las funciones y la velocidad de procesamiento.
  4. Relaciónate: Mantén una vida social activa, interactúa con otros y no te aísles, ya que lograrás más longevidad, madurez, evasión y lealtad. Los científicos relacionan un mayor aislamiento con más propensión a desarrollar depresión y demencia.
  5. Muévete más: La Sociedad Española de Neurología aconseja hacer alguna actividad física de forma regular, ya sea la práctica de un deporte, realizando paseos diarios o haciendo tareas de bricolaje o jardinería. Se ha demostrado que el baile estimula la memoria, puesto que el tener que recordar coreografías retrasa el deterioro del cerebro.
  6. Descansa: Dormir sirve para consolidar los recuerdos, seleccionar la información que habrá de descartarse y ser olvidada y para aprender las habilidades motoras. Necesitamos dormir como mínimo 8 horas diarias, porque el cerebro tiene que asimilar todo lo que ha ocurrido durante la jornada y prepararse para el día siguiente.
  7. Medita: Técnicas como el yoga, el taichí o el mindfulness se centran en la respiración consciente para aliviar el estrés y relajar la mente. Con esto, se mejora la capacidad de memoria operativa, la comprensión y la concentración en la tarea que nos ocupa el momento presente.
  8. Come sano: Realizar una alimentación saludable, evitando el exceso de grasas animales y de sal y potenciando el consumo de frutas y verduras ayuda a mantener el cerebro sano. Incluye también nueces, aceite de oliva y pescado azul, ya que son fuentes de ácidos grasos esenciales que propician el funcionamiento cerebral.
El cerebro es uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo y, para su correcto funcionamiento, es necesario cuidarlo de por vida.