Descubre cómo enfrentarte a los problemas de forma inteligente y saludable

De acuerdo con la Real Academia Española, la ‘resiliencia’ es la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos. Se trata de una habilidad que nos ayuda a superar situaciones traumáticas y salir fortalecidos de ellas.

Una enfermedad, la pérdida de un trabajo, una ruptura o la muerte de alguien querido puede poner a prueba cuán resiliente somos, es decir: si tenemos confianza en nosotros mismos, si gestionamos las emociones correctamente, si tenemos claras la metas, si somos flexibles al adaptar nuestros planes…. En este post te explicamos las pautas que te ayudarán a conocerte más y mejorarán la forma en que afrontas la vida.

5 pasos para ser más resiliente

La Asociación Americana de Psicología  considera que la resiliencia puede aprenderse y desarrollarse, aunque requiere tiempo, esfuerzo y un compromiso a seguir una serie de pasos:

  1. Rodearse de personas positivas: establecer buenas relaciones con la familia, amigos y compañeros, así como aceptar su ayuda en algunos momentos nos fortalece. Participar en nuestra comunidad y ser parte de proyectos solidarios y altruistas también puede beneficiarnos.
  2. Cambiar la perspectiva: no podemos evitar que ocurran acontecimientos que nos causan tensión, pero sí podemos cambiar la manera cómo reaccionamos ante ellos. Intenta mirar más allá y piensa que las cosas mejorarán en el futuro.
  3. Aceptar que el cambio es parte de la vida: hay que ser consciente de que existen ciertas circunstancias que escapan a nuestro control y que no podemos cambiar. Lo mejor, es enfocarse en aquello que podamos solventar, modificar y mejorar.
  4. Cuidarse uno mismo: escucha tus necesidades y deseos, el egoísmo sano te permite ofrecer la mejor versión de ti. Encuentra momentos relajantes y que te llenen. Y no olvides hacer ejercicio físico regularmente para mantener en forma cuerpo y mente.
  5. Cultivar una visión positiva: el optimismo y el humor son herramientas eficaces para construir resiliencia. Basta con sonreír un poco cada día, tratar de “quitarle hierro” a algunos asuntos y aprender a relativizar los problemas.

Muchas personas que han vivido situaciones difíciles han expresado luego cómo había mejorado su fuerza personal, su autoestima y su apreciación de la vida.