Su bajo contenido en grasas y su alto nivel proteico lo convierten en un alimento muy recomendado

La carne de pavo, pollo, conejo y algunas partes del cerdo se consideran carnes blancas. Se les llama así porque tienen un contenido en hierro inferior a las carnes rojas, que les hace tener un color más pálido. Pero además, este tipo de carnes son las más aconsejadas por los nutricionistas, ya que poseen menos grasas.

El principal componente de la pechuga de pavo es el agua (75%), lo que lo convierte en un producto con escasas calorías.  Por ello, es ideal para cualquier persona pero, sobre todo, para aquellas que desean perder peso y para las que practican mucho deporte.

Propiedades de la pechuga de pavo

Proteínas valiosas: es una gran fuente de proteínas de alto valor biológico, muy apreciadas en la infancia, la adolescencia y el embarazo, etapas en las que se requiere un mayor aporte de este nutriente.

Vitamina B12: los alimentos de origen animal (como el pavo) son ricos en vitamina B12 (cobalamina), necesaria para la formación de glóbulos rojos (junto con el hierro y el ácido fólico), mejorar la salud del corazón, evitar la mala circulación y prevenir la anemia.

Minerales valiosos: aunque contiene menos proporción de hierro que la carne roja, el pavo sigue siendo rico en este mineral. Igualmente, posee alta cantidad de zinc, que interviene en la mineralización de los huesos y de los órganos reproductores.

Vitamina B3: su alto contenido en niacina o vitamina B3 lo convierten en un alimento recomendado en la cesta de la compra. Esta vitamina aporta energía, nutre el cerebro, mejora la circulación y mantiene la buena salud de la piel.

Pocas purinas: un exceso de estos componentes pueden aumentar el ácido úrico en la sangre, que podría acumularse en las articulaciones y producir gota. El pavo es pobre en purinas, por lo que es beneficioso para personas con problemas de obesidad, hiperuricemia o hígado graso.

Digestiva: la pechuga de pavo es de fácil digestión, por lo que es una opción idónea para niños y niñas y personas con el estómago delicado o con problemas estomacales.

No hay que confundir la carne magra de pavo con los derivados de este animal, como el fiambre, embutido, salchichas o hamburguesas de pavo.  Estos productos procesados no son tan sanos como creemos, debido a su alto contenido en aditivos, grasas saturadas y sal. Es importante fijarse en la etiqueta y optar por aquel que contenga más del 50% de pavo.

Aunque la carne blanca es más saludable conviene incluir en las comidas, cuantos más vegetales mejor.