Te ofrecemos unos consejos para prevenir el sobrepeso y tener un mejor estado de salud.

El control de peso es un problema prioritario en la salud pública debido al número creciente de personas que padecen sobrepeso y obesidad y por el impacto negativo que esto tiene en la salud: mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer, diabetes, artrosis, enfermedades respiratorias, hiperuricemia e incluso, problemas psicológicos.

De acuerdo con las recomendaciones sanitarias, el mejor tratamiento para evitar la obesidad es conseguir cambios en los hábitos alimentarios de la persona y aumentar de la actividad física, sin prisas y sin milagros.

El 76% de los españoles no está contento con su peso, según datos de la Federación Española del Corazón y, la mayoría, desearía adelgazar por salud. Ante la avalancha de dietas milagro y ocurrencias peligrosas, los expertos se esfuerzan por difundir las ventajas de adoptar nuevas rutinas y una dieta sana y variada, sin prohibiciones.

Asimismo, lograr un peso saludable no tiene que ser el objetivo de un régimen puntual, sino un aprendizaje para alimentarnos mejor, que se mantenga en el tiempo y que se convierta un hábito para nosotros. Cabe recordar también la importancia de comer con mayor conciencia y la necesidad de realizar alguna actividad física diaria.

Pautas que evitan el sobrepeso

  1. Haz bien la compra

Éste es el primer paso para controlar los kilos de más y tener un estado óptimo de salud. Deshazte de la comida basura que tengas en casa: bebidas gaseosas, salchichas, hamburguesas, embutidos, bollería industrial, patatas fritas, pan de molde, helados.

En la medida de lo posible, adquiere productos de temporada, locales y de kilómetro 0, aumentando la cantidad de los vegetales y reduciendo la proporción de carnes rojas. Si llenas tu despensa de alimentos sanos, será más sencillo seguir una dieta favorable.

  1. Elige la buena cocina

Un mismo alimento engorda más o menos en función del método en que se cocine. Por ejemplo, la merluza al vapor contiene 81 calorías y, rebozada 275kcal. Opta por técnicas de cocción menos grasientas, como el hervido, la plancha, el horno y el vapor, y destierra los fritos y rebozados.

Si tienes tiempo, recupera los platos de tus abuelos, aquellas comidas tradicionales que poseen multitud de nutrientes y vitaminas, sacian y encima, tienen mucho sabor.

  1. Planifica tus comidas

Planea lo que vas a comer en la semana, escribe un listado y haz la compra cuando no tengas hambre. No incluyas en la cesta alimentos no previstos en tu lista y lleva a la mesa lo que vas a ingerir (servido en el plato). Echarse sobre la marcha puede hacer que tomemos, sin ser conscientes, más alimentos de los deseables. Igualmente, organiza las comidas con un horario concreto y come despacio, masticando cada bocado.

  1. Vive mediterráneamente

Desayuna cuando tengas hambre alimentos que te gusten. Lo ideal es que la primera comida del día contenga lácteos, cereales y fruta. Para comer y cenar, busca platos con más verduras, legumbres y pescados que carnes. De postre, quédate con la fruta.

Asimismo, es preferible distribuir los alimentos en 4-5 comidas antes que concentrarlos en 1-2, dado que suprimir comidas pone al organismo en situación de alarma activándose mecanismos de almacenamiento de grasa.

  1. No te prives de nada

Las prohibiciones en el patrón alimenticio solo despiertan tentaciones y hacen que las dietas sean difíciles de seguir. Es mejor comer de todo, en cantidades moderadas. Y, si lo necesitas, date un solo capricho a la semana.

En una alimentación equilibrada, las proporciones recomendadas de nutrientes son: entre el 50 y el 60% de hidratos de carbono, entre un 10 y un 15% de proteínas y entre un 30 y un 35% de lípidos o grasas (aceite de oliva o frutos secos).

  1. Activa tu cuerpo

Se ha comprobado que llevar una vida activa alarga la vida, aumenta el bienestar y mejora la esperanza y calidad de vida. Es decir, moviéndonos más, viviremos más y mejor. Realiza como mínimo a la semana 150 minutos de ejercicio físico  moderado (caminar ligero) o bien 75 de actividad vigorosa (correr, aeróbic).

Como ves, las claves para gozar de un peso saludable está en seguir una alimentación variada y equilibrada, sin privaciones de nada, y, sobre todo, mantenerse activo cada día.

"Comer sano no puede ser un sacrificio, sino un placer, o no lograrás convertirlo en un cambio de hábitos", Behealthy.