Si realizas ejercicio físico, el tabaco no puede formar parte de tu vida

De las más de 7000 sustancias químicas que contiene el tabaco, casi 250 son perjudiciales para tu salud, y de esas más de 60 son cancerígenas.

Con motivo de la Semana Europea del Cáncer de Pulmón (del 10 al 17 de septiembre), hoy repasamos los daños que produce este mal hábito y las terribles consecuencias que conlleva.

Riesgos de fumar para la salud

1. Cáncer de pulmón y otros tipos de cáncer como cáncer de esófago, de garganta o de lengua.

2. Problemas a nivel pulmonar como por ejemplo enfisema pulmonar, EPOC, bronquitis crónica, asma, y mayor riesgo de sufrir cualquier infección tipo neumonía.

3. Gingivitis o periodontitis por inflamación de la mucosa bucal. Además, de problemas en las encías y en la dentina de las piezas dentales y oscurecimiento de los dientes.

4. Problemas circulatorios tales como varices y arterioesclerosis.

5. Problemas cardíacos, porque el corazón debe realizar más trabajo y se produce taquicardia, la tensión arterial se eleva y hay mayor riesgo de infartos.

6. En embarazadas pueden aparecer problemas de placenta y aumenta la posibilidad partos prematuros, de bebés que nazcan con bajo peso y sufran muerte súbita durante la lactancia.

7. Problemas oculares de irritación u obstrucciones lacrimales por el humo en los ojos y la inflamación de las mucosas.

8. Coloración amarillenta en las yemas de los dedos y en las uñas de las manos.

El deporte no sana el fumar

Si crees que haciendo algo de ejercicio puedes solventar los efectos negativos del tabaco, sin dejar de fumar, estás equivocado.

La práctica de cualquier deporte necesita de una preparación progresiva, más si tu condición física no es la idónea. No hagas un maratón sin haber entrenado y menos si eres fumador mayor de 35 años. Revisa antes tu estado de salud, hazte una analítica, tómate la tensión o realiza una prueba de esfuerzo.

La nicotina provoca una respuesta simpática que aumenta la tensión arterial, la frecuencia cardíaca y contrae los vasos sanguíneos. Además, aumenta la liberación de noradrenalina y adrenalina, y aumenta también la frecuencia respiratoria.

Los cambios cardiovasculares que produce la actividad física, unidos a la nicotina y el alquitrán del tabaco, conducen a una pérdida de oxigenación en los tejidos, por un deterioro del flujo sanguíneo, por la vasoconstricción.

La sangre con el tabaco se vuelve más densa, y durante el ejercicio en el momento de mayor demanda la circulación será más lenta y con mayor posibilidad de aparición de trombos.

Aprovecha y replantéate dejar de fumar. Ponte una fecha en el calendario, pide ayuda y empieza a vivir una vida más sana.