Basta con cambiar algunas rutinas diarias para empezar a realizar más actividad física.

Para muchos el poco tiempo, las numerosas obligaciones diarias y la falta de ganas pueden resultar excusas perfectas para no practicar ejercicio de forma regular. No obstante, por más que conocemos sus enormes beneficios para nuestro bienestar, a veces, nos es difícil sacar un hueco para nosotros mismos y mantener el compromiso firme de ir al gimnasio.

La Organización Mundial de la Salud recomienda realizar como mínimo 2, 5 horas semanales de actividad física aeróbica (como caminar ligero, correr, ir en bici o nadar),  con el fin de mejorar las funciones cardiorrespiratorias y musculares, la salud ósea y reducir las probabilidades de sufrir accidentes cerebrovasculares, diabetes y depresión. En mayores de 65 años se indica que se realice una actividad aeróbica moderada, del estilo de pasear, las tareas domésticas o practicar taichí.

Los estudios demuestran que el sedentarismo es el cuarto factor de riesgo de mortalidad más importante en todo el mundo. En España, cuatro de cada diez ciudadanos no realizan ningún tipo de ejercicio. Para invertir esta tendencia, debemos concienciarnos seriamente y empezar una etapa más saludable con la que ganaremos en salud y calidad de vida.

7 acciones para moverse más

Introducir algunos cambios en nuestra rutina pueden marcar la diferencia entre no hacer nada de deporte y activar el cuerpo. Basta con una  mínima actividad física para que nuestro estado de salud mejore.

  1. Sube escaleras: abandona el ascensor a partir de ahora y sube a pie, aunque sea al primer piso. Si rechazamos por sistema usar ascensores y escaleras mecánicas, empezaremos a ejercitarnos más sin apenas darnos cuenta y la acción se convertirá en un hábito. Subir escaleras quema más que hacer abdominales.
  2. Camina más distancias: recomiendan andar 10.000 pasos al día (unos 8 km) para mantener un peso saludable y gozar de mejor salud. Bájate una parada antes del autobús o metro, deja el coche un poco más lejos y date un paseo siempre que puedas. Las pulseras de actividad o podómetros también resultan muy útiles, ya que cuentan los pasos diarios y te crean retos para motivarte.
  3. Levántate de la silla: los expertos opinan que ni siquiera una hora de ejercicio físico intenso puede compensar las horas que pasamos sentados. Si tienes un trabajo de oficina, busca estrategias para levantarte más: visita a compañeros en vez de mandarles un email, rellena el agua a menudo y camina cuando hables por teléfono.
  4. Carga la compra: intenta hacer compras más seguidas en tu barrio, abandonar el coche y volver a casa con las bolsas cargando. Este ejercicio, conocido en fitness como el farmer walk, consiste en caminar erguido con dos grandes pesas a los lados.
  5. Haz sentadillas: la posición en cuclillas, habitual en el yoga y en la India, es una postura muy ventajosa para nuestra cadera y nuestras rodillas. Trata de estar 10 minutos en posición de sentadilla cada día.
  6. Evita el sofá: cuando llegues a casa olvídate del sofá, ya que este tipo de mobiliario está diseñado para ser tan cómodos que no realicemos ningún movimiento. En su lugar, siéntate en el suelo o en un puf, así no pararás de cambiar de posición.
  7. Trabajos manuales: nuestros antepasados trabajaban en el campo, en la obra o en fábricas y, quizás, nunca hicieron deporte, pero su trabajo era tan físico que la inactividad física no era un problema. Si trabajas sentado te conviene realizar cualquier actividad que requiera un esfuerzo físico, por ejemplo, ayudar a mover cajas, pintar las paredes, limpiar el trastero o hacer labores de jardinería.

Como ves, todo lo que proponemos es abandonar la pereza, aprovechar cualquier oportunidad para moverte y ver el ejercicio físico como parte de una vida saludable.

A más deporte, más ganas. En 21 días lo comprobarás.