Conoce las recomendaciones sanitarias para evitar este episodio letal en el bebé

El síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) es el fallecimiento inesperado y repentino de un niño menor de un año de edad, aparentemente sano, al que no se encuentra explicación.

Aunque en la mayoría de casos se desconoce la causa, suele ser el resultado de una parada cardiorespiratoria. Podría ser que el bebé no fuera capaz de despertarse, por algún problema de estimulación del sueño congénito, o que no detectara el dióxido de carbono en sangre, y “se olvidara” de respirar.

Se sabe que el 90% de los casos se produce durante el sueño, que existe un pico de presentación a los 2-3 meses de vida, que es más frecuente en los meses fríos y que se da más en varones y niños de bajo peso. Con todo, el SMSL tiene una incidencia de 1- 3 por cada 1.000 recién nacidos.

La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria advierte que dormir boca abajo, en colchones muy blandos, en ambiente con mucho calor o el consumo de alcohol y tabaco durante la gestación son algunos factores de riesgo que pueden aumentar las probabilidades de muerte súbita de los bebés.

Recomendaciones sanitarias

  1. Decúbito supino: los recién nacidos deberían dormir boca arriba, al menos hasta los seis meses de edad.
  2. Sobre una superficie rígida: es preferible que los bebés duerman solos en su cuna, sobre un colchón firme o superficie no muy blanda y sin almohadas.
  3. Cuidar la temperatura: la habitación tiene que estar a una temperatura agradable (idealmente de 20 y 22 ºC). Además, hay que evitar que el pequeño tenga excesivo arropamiento y, si tiene fiebre, no cubrirle la cabeza.
  4. Puede usar chupete: los expertos no desaconsejan el uso del chupete durante el primer año de vida, especialmente, si ya lo utiliza y está establecida adecuadamente la lactancia materna.
  5. Dejar de fumar: se desaconseja el hábito tabáquico de la madre y del padre, antes, durante y después del embarazo.
  6. Consultar con el médico: habla con el pediatra para identificar si se trata de un bebé con riesgo serio, es decir, si sufre pausas de apnea espontánea y sin causa conocida, malformaciones de la vía aérea superior, arritmias, etc.

En grupos de riesgo se aconseja la monitorización durante el sueño, ya que es el único tratamiento disponible por el momento. Consiste en medir las constantes del niño con un monitor de apnea, que  dispara una alarma en cuanto éstas se alejan de la normalidad. La activación del aparato permite a los padres realizar maniobras de estimulación al niño.

La muerte súbita sigue siendo objeto de estudio por el desconocimiento que se tiene sobre ella.