Son pequeños, duros y con poca agua, pero están repletos de bondades para el organismo

El consumo de frutos secos ha calmado el hambre desde tiempos remotos, especialmente después de grandes esfuerzos físicos y, a su vez, para constituir una buena reserva alimentaria y mantener una salud óptima del organismo.

Según la Fundación Española del Corazón, incluyen en su composición menos de 50% de agua, tienen un bajo contenido de hidratos de carbono (excepto la castaña) y son ricos en proteínas (10-30%) y grasas (30-60%), especialmente ácidos grasos monoinsaturados, que favorecen el funcionamiento adecuado del corazón.

Beneficios de los frutos secos
  1. Favorecen la salud cardiovascular: contienen grasas saludables, es decir, ácidos grasos Omega 3 y 6 que ayudan a eliminar el colesterol “malo”, mejorando la circulación sanguínea, evitando la acumulación de placas de ateroma y previniendo la aparición de enfermedades cardiovasculares.
  2. Aportan energía de calidad: su gran riqueza en grasas saludables los convierten en un alimento con un alto poder calórico, con una media de 500 kcal por cada 100 gr (excepto las castañas, con 170 kcal/100gr.). Por eso se recomiendan, sobre todo, a deportistas, personas que realizan trabajos físicos duros y niños de más de 3 años.
  3. Útiles para los huesos: son fuente de calcio (que fortalece la masa ósea), magnesio (que fija ese calcio en huesos y dientes e interviene en la producción de energía), y fósforo (que estimula las contracciones musculares y la transmisión de impulsos nerviosos).
  4. Activan el tránsito intestinal: poseen la capacidad de incrementar la velocidad de tránsito a los residuos del organismo, gracias a su alta proporción de fibra. Una alimentación saludable que incluya frutos secos previene el estreñimiento y retrasa la absorción de azúcares.
  5. Idóneos para veganos: son ricos en proteínas y minerales (fósforo, hierro, potasio y cobre), lo que supone que sean alimentos vegetales muy adecuados para aquellas personas que llevan una alimentación vegetariana y/o no ingieran carne.
  6. Contra el envejecimiento prematuro: gracias a la vitamina E y sus carotenos, los frutos secos son grandes antioxidantes que cuidan de tu piel y evitan el envejecimiento prematuro de las células.

Hay muchas formas de incorporar los frutos secos a nuestros menús, por ejemplo, en ensaladas, con arroz, en guisos o para acompañar pescados o carnes o, simplemente, en una tabla de postres combinados con queso y membrillo.

Además, son un tentempié saludable tras hacer deporte y para picar entre las comidas principales, a media mañana o de merienda.

Recuerda comer los frutos secos al natural o tostados (nada de fritos, salados o caramelizados) para obtener sus múltiples beneficios.