Averigua cómo afrontar los momentos de tensión de manera sencilla y eficiente.

Para la mayoría de nosotros, el estrés es parte de la vida. De hecho sentir un poco de presión en el trabajo o en otro ámbito puede ser beneficioso para estimular nuestra mente y sentir que estamos vivos.

El estrés es la reacción biológica ante situaciones insólitas, una respuesta que nos sirve para estar alerta y protegernos. No obstante, cuando esta presión excede tu capacidad para hacer frente a los retos cotidianos y comienza a perturbar tu día a día es cuando se habla de que hay un problema.

Cuando estamos estresados de forma continuada podemos llegar a tener dificultades para concentrarnos y memorizar cosas, perder la confianza en nosotros mismos y mostrarnos más pesimistas. Incluso a nivel físico, podemos sufrir palpitaciones, sofocos y tensión muscular o sentirnos desganados y sin energía.

Consejos para recuperar el bienestar

  1. Vaso medio lleno: intenta enfrentarte a los retos de una manera positiva. Las cosas no suceden, porque nos las merecemos o por mala suerte, sino que pasan y ya está.
  2. Acepta la cosas imposibles de cambiar: hay cosas que escapan a nuestro control y no dependen de nosotros, por lo que es mejor no preocuparse por ellas. Acepta aquello que no puedes cambiar y concéntrate en lo que sí puedes controlar.
  3. Mantente activo: realizar ejercicio regularmente ayuda a relajar las tensiones, liberar endorfinas (las hormonas de bienestar) y nos permite estar en buena forma física. La actividad física es, ante todo, salud.
  4. Busca apoyos: escucha a tus amigos, compañeros de trabajo y familiares, ya que pueden darte consejos que te ayudarán a aliviar la angustia. Trata que tu ambiente laboral sea lo más cómodo posible, donde reine un clima de relaciones sanas.
  5. Sé asertivo: aprende a decir ‘no’ cuando no puedas asumir más carga de trabajo y a rechazar responsabilidades adicionales que no te corresponden . Sobre todo, asegúrate de tener argumentos para explicar por qué no puedes hacerlo.
  6. Dedícate tiempo: haz algo cada día que te llene (aunque sean pocos minutos). Tomar un café en silencio, ver un capítulo de tu serie favorita, dar un paseo por el parque, leer un poco… Tomarse unos minutos para uno mismo es beneficioso para la salud mental y emocional.
  7. Aliméntate bien: lleva una dieta equilibrada (con más frutas y verduras, y menos productos procesados) y bebe al menos 2 litros de agua al día. Intenta moderar el consumo de alcohol, ya que el exceso te hará sentir más estresado a la larga.
  8. Comparte con los tuyos: es aconsejable mantener un equilibrio entre la vida personal y la vida laboral. No descuides tu familia o tus relaciones fuera del trabajo y trata de no pagar tu malhumor con los que tienes más cerca. Al revés, dales lo mejor de ti y ellos te corresponderán.

Como ves, no hay una solución única para aliviar el estrés. Lo importante es que si te sientes abrumado busques ayuda y aprendas poco a poco a gestionar esa tensión.