La evaluación al dormir puede tratar y solucionar trastornos que dañan nuestra salud.

El sueño condiciona nuestra vida, no solamente por la cantidad de tiempo que pasamos durmiendo (un tercio de la vida) sino porque, sin él, nuestra salud se ve significativamente perjudicada. Un descanso adecuado repara nuestro cuerpo diariamente, asegura que estemos despiertos al día siguiente y regula los biorritmos internos con el medio exterior.

Asimismo, necesitamos dormir para asentar nuestra memoria, pensar claramente y reaccionar rápido. Restar tan solo una hora de sueño puede hacer que nos sea difícil concentrarnos al día siguiente, tomemos malas decisiones y tengamos más riesgo de sufrir accidentes de tráfico.

Pero no solo eso, recientes estudios demuestran que un sueño inapropiado incrementa el riesgo de hipertensión, enfermedades cardíacas e infecciones varias, y a la larga, puede  afectar a nuestro estado de ánimo, porque nos sentiremos más irritables y agotados. Además, se ha demostrado que las personas que duermen menos son más propensas a ingerir alimentos más calóricos, son más obesas y tienen más posibilidades de desarrollar diabetes.

Sin embargo, no solo es importante el número de horas que dediquemos al reposo nocturno (mínimo, entre 6 y 8), sino la calidad del mismo, es decir, que sea profundo, reparador , reconfortante y sin inconvenientes. Por eso es vital para nuestra salud física y mental que, si tenemos dificultades para lograr un sueño en condiciones, acudamos a un especialista para realizarnos un estudio de sueño.

Razones para someterse a un examen

Esta evaluación está pensada para todos aquellos que tengan un descanso poco reparador, es decir:

  • Cuando se tiene la sensación de sueño insuficiente
  • Si se padece ronquido persistente y pausas respiratorias
  • Si siente cansancio o somnolencia durante el día
  • Personas con malestar en las piernas (que se alivia al moverlas)
  • Tener sueño inquieto con movimientos excesivos y conductas extrañas mientras se está dormido (hablar, chillar, andar).

Los trastornos pueden tener diferentes grados de gravedad que pueden afectar seriamente a la salud de quien los sufre. Existen unidades del sueño y empresas especializadas, como Oximesa, que estudian cada caso utilizando las pruebas más oportunas que  evidencian la gravedad de la afectación.

¿Qué incluye el estudio?

El examen comprende una consulta inicial con un especialista, la realización de polisomnografía y un informe de resultados, en la que se emitirá un diagnóstico y un plan de tratamiento.

La polisomnografía es un estudio del sueño, en el que se monitoriza al paciente mientras duerme o intenta dormir para estudiarlo en detalle. En esta prueba se miden los ciclos de sueño al registrar cómo fluye la respiración, los niveles de oxígeno en sangre, la posición del cuerpo, los movimientos de los ojos y la frecuencia cardíaca.

Normalmente la polisomnografía se realiza en un centro especial, donde el paciente pasa la noche en una habitación conectado a monitores y a varias cámaras, el estudio también se puede llevar a cabo en el hogar, gracias a aparatos portátiles ,este  caso suele aconsejarse cuando el médico intuye que la persona sufre apnea obstructiva del sueño (AOS) y no tiene afecciones serias, como cardiopatías o neumopatías.

Asimismo, esta prueba permite diagnosticar trastornos como AOS, narcolepsia y síndrome de piernas inquietas Con los datos recogidos en la evaluación, la historia clínica y el examen físico de la persona, el médico puede decidir finalmente un tratamiento determinado, que solvente su desorden de sueño, mejorando su bienestar y su  calidad de vida.

“El secreto de la creatividad está en dormir bien y abrir la mente a las posibilidades infinitas", Albert Einstein