Te damos la guía de alimentos de temporada, con los que estarás sano y fuerte frente al frío.

Con la bajada de la temperatura, el cuerpo nos pide platos más reconfortantes y vigorizantes para combatir el frío y reforzar nuestro sistema inmunológico. De la misma manera que en invierno, los días son más cortos, fríos y con menos luz, nosotros necesitamos recogernos y nutrirnos de alimentos que nos den más calor.

En estos meses nuestros menús tendrían que se basarse en platos más calientes y concentrados, utilizando cocciones más largas, con más fuego y a presión, en forma de sopas, guisos y estofados. Conviene también reducir los crudos, las ensaladas y bebidas frías, y adquirir aquellos productos que la naturaleza nos ofrece en esta época del año, lo que nos ayudará a prevenir resfriados y gripes.

De acuerdo con la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, una alimentación adecuada en invierno, y de hecho en las otras estaciones,  se fundamenta en la elección de productos más próximos, de temporada y prepararlos de forma ligera y saludable.

Cómo comer durante los meses de frío

Frutas del tiempo: aparte de la manzana, la pera y la naranja, el frío nos trae otras frutas sabrosas y atrayentes, como el caqui, que contiene alta proporción de antioxidantes, eficaces  para prevenir numerosas dolencias.  La mandarina, por su parte, nos ayuda a prevenir el estreñimiento, mantener alejados los catarros y relajar los músculos, por su aporte de magnesio, vitamina C y fibra. Y no olvidemos a la chirimoya, cuyas propiedades nos ayudan a mantener la piel y los huesos sanos.

Verduras de hoja verde: las coles, las acelgas o el brócoli son ricos en vitamina C, sustancia que estimula producción de linfocitos (nuestras células inmunitarias) y que nos alivia del resfriado. Encontramos también la remolacha, que contiene betalaínas y antioxidantes, y favorece una mejor circulación; la berenjena, que sirve de desengrasante al bloquear que los ácidos grasos saturados se depositen en las arterias; y la alcachofa, que tonifica el hígado y tiene un valioso efecto diurético.

Pescado blanco y azul: es el tiempo del bacalao, el besugo, la dorada, el salmón y el mero. Tanto el pescado azul como el blanco son adecuados y saludables, pero el azul (como el jurel o el bonito) contiene omega 3, una grasa muy beneficiosa que protege el corazón. Recuerda comer entre 4 y 5 raciones de pescado a la semana.

Beber abundante agua: tomar suficiente líquido es necesario para mantener nuestras mucosas hidratadas y preservar una buena hidratación del organismo. Es recomendable beber 2 litros de agua al día, entre vasos, sopas, cremas, fruta y zumos varios (naranja, remolacha, zanahoria, tomate).

Cereales integrales: quinoa, mijo, avena o arroz integral pueden enriquecer nuestros platos de verduras y, encima, con sus hidratos de carbono de absorción lenta, nos sacian y nos llenan de energía por más tiempo. Para hacer frente a las bajas temperaturas, necesitamos alimentos como estos que además de vitaminas y minerales, nos proporcionen vigor y calor interno.

Frutos secos:  las castañas son uno de los frutos secos protagonistas del mes de diciembre. Tómalas asadas, de merienda o entre horas, te reportarán energía, fibra y potasio, sustancias necesarias para el rendimiento escolar.

Legumbres: son un superalimento asequible y uno de los productos preferidos en estas fechas. También nos dan una buena dosis de fuerza, proteínas vegetales y mucha fibra. Lentejas, judías, garbanzos, guisantes, prepáralas estofadas con verduras y cereales integrales y tendrás un plato completo y nutritivo.

Sopas: nos ayudan a hidratarnos, evitar la retención de líquidos y, aparte, se pueden preparar de tantas maneras como nos permita nuestra imaginación. Para darles sabor, basta con añadir a la base cebolla, puerro y apio. Luego podemos añadir algas, pescado, miso o un puñado de arroz. Si preferimos cremas, la calabaza y la zanahoria quedan muy bien con una cebolla y un poco de patata para espesar.

Además de estas ideas para alimentarte en esta época de frío, recuerda abrigarte correctamente, lavarte las manos a menudo y descansar lo suficiente, ya que el cuerpo necesita toda su fuerza para combatir las enfermedades que trae consigo el invierno.