Aunque la mayoría no son graves, a veces requieren atención médica. Te decimos cuándo

Un golpe en la cabeza  puede producir cualquier tipo de lesión en el cerebro, el cráneo o el cuero cabelludo,  ocasionando desde un simple hematoma hasta una lesión cerebral traumática.

Puede ser difícil evaluar la gravedad de una lesión en la cabeza con solo mirar. Sin embargo, no debe tomarse a la ligera.

Se aconseja consultar con un médico de inmediato si se sufren los siguientes síntomas:

  • pérdida de conciencia
  • convulsiones
  • vómitos
  • confusión o desorientación
  • incapacidad para enfocar
  • problemas de equilibrio o coordinación
  • fuga de líquido claro por la oreja o la nariz

¿Qué es un traumatismo craneoencefálico?

Un golpe fuerte en la cabeza es (en términos médicos) un traumatismo craneoencefálico. La mayoría de traumatismos en la cabeza son leves y no producen daños, según la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría. Y es que con golpes mínimos es muy raro que se produzcan lesiones.

Este tipo de golpes en la cabeza son muy frecuentes en la infancia. La mayoría de los casos no acarrean consecuencias serias, pero en ocasiones la lesión puede ser grave, especialmente en los menores de un año (caídas desde el cambiador, sillita, cuna, etc.).

Después del golpe, se recomienda acudir al médico para una exploración neurológica. Tras la valoración del pediatra, gran parte de los niños y niñas son dados de alta y enviados a casa. Los padres deberán comprobar si aparece algún signo de alarma durante las 24-48 horas posteriores:  somnolencia excesiva, desorientación, llanto persistente, dolor, debilidad, etc.

Si aparecen los síntomas descritos anteriormente o empeora su estado, se debe volver inmediatamente al servicio de urgencias más cercano.