Afecta, aproximadamente, al 1% de la población, y puede presentarse a cualquier edad, aunque es más frecuente que aparezca antes de los 30 años

El vitíligo es una enfermedad de la piel que se caracteriza por la falta de pigmentación de esta en algunas zonas del cuerpo. Afecta, aproximadamente, al 1% de la población, y puede presentarse a cualquier edad, aunque es más frecuente que aparezca antes de los 30 años, y en mujeres más que en hombres.

¿Por qué se produce? Su causa es desconocida, aunque se cree que puede tener algún factor hereditario, ya que, según la Sociedad Española de Medicina Interna, en el 25% de los pacientes existen antecedentes de algún familiar con esta enfermedad.

¿Cuáles son los síntomas que caracterizan esta enfermedad? Se manifiesta con manchas de color claro, de tamaño variable, que pueden aparecer en cualquier zona del cuerpo.

Para diagnosticar la enfermedad, señalan desde la Asociación Española de Pediatría, se puede utilizar la luz de Wood, una lámpara que emite un tipo de luz especial. También, en aquellos casos más dudosos, una biopsia de la piel puede ser la solución, ya que permitiría comprobar la disminución o ausencia de melanocitos.

Asimismo, para descartar otras patologías asociadas al vitíligo, es recomendable realizar un análisis de sangre que determine la concentración de hormonas tiroideas, y de glucosa.

¿CÓMO SE TRATA LA ENFERMEDAD?

Es una enfermedad que no tiene un tratamiento 100% satisfactorio, pero sí que es cierto que, con uno bastante eficaz, se pueden conseguir buenos resultados para los pacientes.

La Academia Española de Dermatología y Venerología destaca que el tratamiento puede constar de: Tracolimus tópico, un medicamento que, además de ser antiinflamatorio, puede incrementar la actividad la tirosinasa del melanocito; luz ultravioleta en la banda UVB-NB o luz solar controlada, para estimular los melanocitos; y Khellin que, junto a la exposición ultravioleta, es bastante segura.

También, la Asociación Española de Pediatría recuerda la importancia de protección solar, pues las zonas afectadas por la enfermedad no tienen melanina, la protectora natural de piel frente a la radiación ultravioleta.

Para la Sociedad Española de Medicina Interna, en casos de inicio más tardío de las lesiones o de afectación localizada, la piel podría volver a su color original sin necesidad de ningún tratamiento, aunque en pocos casos se trataría de una curación total.