Durante la práctica deportiva se crean las condiciones idóneas para estimular la adquisición de algunos valores sociales y personales.

Responsabilidad, compromiso, solidaridad, respeto e inclusión son algunos de los valores que el deporte favorece, según la Fundación Rafa Nadal. Podemos añadir otros como cooperación, diálogo, sinceridad o creatividad. La sociedad valora sobremanera la función del deporte como aliado a la hora de formar personas con valores sociales y personales acordes a una convivencia pacífica.

Sin embargo, la práctica deportiva solo tendrá una función educativa siempre y cuando no se plantee como un ámbito donde predominen el rendimiento, la búsqueda de resultados y las figuras elitistas. Porque, tal y como concluye un análisis publicado por la Diputación Foral de Bizkaia y titulado ‘Transmisión de Valores a través del Deporte Escolar’, “el deporte escolar con fines educativos debe permitir el desarrollo de las aptitudes motrices y psicomotrices, con relación a aspectos afectivos, cognitivos y sociales de su personalidad, respetando los estadios del desarrollo humano”.

Herramienta

Durante la práctica de actividades deportivas se crean un conjunto de prácticas y dinámicas que estimulan el desarrollo de ciertos valores. Por un lado, es un ámbito de encuentro y convivencia, donde se socializa, se generan relaciones y se produce una comunicación interpersonal. Por otro lado, a la hora de realizar cualquier deporte se precisa práctica constante para mejorar, paciencia para ver los resultados de forma paulatina y persistencia para no fracasar.

Por todo ello, el deporte puede ser la herramienta perfecta para:

  • Estimular la integración social.
  • Mejorar la convivencia y el respeto por los demás.
  • Ser consciente de la importancia del trabajo en equipo y de la necesidad de compartir, cooperar y participar.
  • Asimilar la idea de que, para avanzar y superarse, es fundamental la colaboración.
  • Canalizar y saber gestionar emociones, conflictos y situaciones a favor y en contra. En definitiva, aprender a gestionar actitudes y sentimientos.
  • Interiorizar valores como la lealtad, la tolerancia y la responsabilidad.
  • Ser más disciplinados y organizados.

Elegir deporte

El deporte aporta innumerables beneficios a la salud de los más pequeños: físicos, fisiológicos, psicológicos e intelectuales. Por eso, conviene que lo practiquen a una edad temprana. Los expertos aseguran que aquellos que realizan alguna actividad física tienen un estilo de vida más saludable integrado en sus vidas a una edad más temprana.

Con todo, el momento de elegir el deporte adecuado para nuestros hijos no es sencillo y genera muchas dudas. ¿En qué tipo de deporte encajará? ¿Le beneficiará? O lo que es igual de importante: ¿le gustará?

Aun así, pese al batiburrillo de preguntas sin respuesta clara que puede conllevar esa elección, hay que tener claro que son los padres quienes deben afrontar la tarea de ayudar a sus hijos a encontrar un interés y averiguar el deporte que mejor se adapta a ellos, sin empujarlos a una actividad que teman o no les guste.

Estos son algunos consejos para afinar en la elección:

  • Empieza progresivamente. Podemos hacer que el niño se mueva tan pronto como muestre interés y comenzar con actividades más fáciles que no serán difíciles de dominar: jugar a atrapar, patear una pelota o ir a nadar. A medida que mejore con la coordinación mano-ojo y la actividad física, podemos introducir la idea de un deporte de equipo. También es buena idea pensar en los rasgos físicos que requiere un deporte antes de inscribir al niño o a la niña (altura, fuerza…).
  • Piensa en tus fortalezas y su temperamento. Hazte estas preguntas: ¿puede afrontar muchas sesiones a la semana? ¿Tiene un impulso competitivo? ¿Es una jugadora o jugador de equipo o le gusta hacer cosas por su cuenta? Es recomendable animar al niño a probar algunos deportes diferentes para que pueda tener una idea de en qué es bueno y en qué está interesado.
  • Investiga. Pregunta a tu hijo qué le gusta y cómo cree que le va en una actividad. Con el tiempo, los niños se sentirán atraídos por los deportes en los que se sienten buenos.
  • Prueba. Escoge dos o tres deportes y dale a tu hijo la oportunidad de experimentarlos durante, al menos, una o dos temporadas antes de darse por vencido.
  • Haz un seguimiento. Es importante saber si el niño odia ser activo o no le gusta ese deporte en particular, o si hay otros problemas sociales en el equipo, como acoso escolar, que pueden estar causando el problema. Lo más importante es ayudar al niño a encontrar una forma de estar activo que le guste y con la que quiera continuar. Eso lo hará más propenso a elegir ser activo, incluso en la edad adulta.
  • Sé flexible. Puede que a tu hijo no le interesen los deportes de equipo tradicionales. Hay otras opciones. Ten en cuenta que, al principio, el niño puede querer cambiar deporte varias veces. Puede llevar un tiempo encontrar el adecuado a sus preferencias y habilidades.
“No preguntes qué pueden hacer por ti tus compañeros. Pregunta qué puedes hacer tú por ellos”, Magic Johnson.