El estrés se manifiesta con síntomas físicos, emocionales y conductuales, dependiendo de la persona

El estrés forma parte de la vida de muchas personas. Aunque al principio puede suponer una ventaja, ya que nos proporciona la energía y tensión necesarias para reaccionar a tiempo en determinadas situaciones, si se experimenta a largo plazo, puede suponer un verdadero problema para nuestro día a día y derivar en problemas de salud más graves.

El estrés se manifiesta con síntomas físicos, emocionales y conductuales, dependiendo de la persona, pero los más frecuentes son: dolor de cabeza, cansancio, falta de energía, tensión muscular, dificultad para conciliar el sueño, irritabilidad, mal humor, incapacidad para relajarse, comer poco o en exceso…

Para combatirlo, el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Valencia aconseja construir unas habilidades que nos permitan afrontar con más facilidad las situaciones de estrés, tanto a nivel profesional como en el entorno social.

PAUTAS PARA COMBATIR EL ESTRÉS

Para hacer frente al estrés, lo primero que se debe hacer es identificar aquellas situaciones que nos lo provocan para intentar evitarlas o, en caso de que no pudiera ser así, modificar nuestra forma de verlas.

También es importante la realización de ejercicio físico, sobre todo al aire libre, ya que nos ayuda a controlar y manejar las preocupaciones cotidianas y nos permite aliviar el estrés. Esto se debe, según el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Valencia, a que la actividad física aumenta la producción de neurotransmisores del cerebro, lo que conlleva a un incremento de la satisfacción.

Evitar los hábitos poco saludables o tóxicos, como el alcohol y el tabaco, y llevar una alimentación sana, favorecen la reducción del estrés. Para ello, es recomendable limitar el consumo de bebidas excitantes y optar por comidas ligeras y sanas.

En el terreno laboral, la Fundación Española del Corazón destaca la importancia de aprender a decir ‘’no’’ cuando ya no podamos con más carga de trabajo para defender nuestros derechos y pensamientos. De esta manera, podremos encontrar el equilibrio entre el cansancio y el reposo.

Asimismo, la meditación puede jugar un papel fundamental en el control del estrés, puesto que nos ayuda a obtener una sensación de calma, paz y equilibrio, que beneficia el bienestar físico y emocional.

Por otro lado, dedicarse tiempo a uno mismo, ya sea mediante la lectura, viendo una serie, paseando, quedando con amigos… es otro aspecto importante para aprender a gestionar el estrés.

Por último, llevar una pauta de sueño saludable es fundamental. Y es que, como explican desde Clínica Mayo, la calidad y cantidad del sueño pueden afectar al estado de ánimo, concentración y nivel de energía.