El azúcar y la sal, en concreto, son dos de los principales responsables de los altos índices de sobrepeso y obesidad en el mundo

El ritmo vertiginoso del día a día y el estrés que este nos ocasiona hace que modifiquemos nuestros hábitos alimentarios sin darnos cuenta y consumamos, cada vez más, alimentos con altos contenidos en grasas saturadas, ácidos grasos trans, azúcar y sal.

El azúcar y la sal, en concreto, son dos de los principales responsables de los altos índices de sobrepeso y obesidad en el mundo, por lo que reducir sus cantidades cobra especial relevancia.

INGESTA DE SAL

El excesivo consumo de sal, además de estar relacionado con las enfermedades cardiovasculares, también lo está con la osteoporosis, la insuficiencia renal y el cáncer de estómago.

Por ello, la Organización Mundial de la Salud recomienda consumir menos de 5 gramos de sal por día, en el caso de los adultos, y en referencia a los niños de 2 a 15 años, se aconseja ajustar a la baja la ingesta máxima recomendada para los adultos en función de las necesidades energéticas en relación con las de los adultos.

Pero, ¿cómo reducir la cantidad de sal? La Organización de Consumidores y Usuarios recomienda, entre otras cosas, disminuir el consumo de alimentos elaborados o procesados y evitar las comidas precocidas.

Asimismo, aconseja disminuir la adición de sal, limitar el consumo de alimentos ricos en esta y utilizar otras especias, limón o vinagre para darle sabor a las comidas, en lugar de sal.

En personas con insuficiencia renal, hipertensión, insuficiencia cardiaca o cirrosis hepática es especialmente importante reducir el consumo de sal.

INGESTA DE AZÚCAR

A pesar de que la ingesta de azúcares libres contribuye a la densidad calórica general de la dieta y puede promover un equilibro calórico positivo, la Organización Mundial de la Salud destaca que esta ingesta contribuya a reducir el consumo de alimentos con calorías más saludables, ya que esto podría dar lugar a un aumento de peso, un mayor riesgo de enfermedades no transmisibles y una dieta poco sana e inadecuada.

Por esta razón, la Organización Mundial de la Salud recomienda, tanto en adultos como en niños, reducir la ingesta de azúcares libres a menos del 10% de la ingesta calórica total.

Para reducir la ingesta de azúcar, es aconsejable evitar las bebidas azucaradas y optar por otras bajas en calorías o sin azúcar. Asimismo, a la hora de cocinar, es recomendable reducir la cantidad de azúcar en las recetas, sobre todo en los postres, que es donde suele utilizarse más.