La Navidad es época de reencuentros, pero también suelen surgir tensiones que podemos afrontar utilizando las estrategias adecuadas.

La Navidad es tiempo de reuniones familiares, la época ideal para volverse a encontrar con aquellos a quienes no hemos visto hace tiempo y de apreciar su compañía. Incluso nos da la oportunidad de establecer y fortalecer vínculos con nuestros familiares. En definitiva, podríamos decir que la Navidad es la celebración familiar por excelencia.

Sin embargo, en más ocasiones de las que nos gusta reconocer, también es un periodo vacacional en el que suelen intensificarse las tensiones, los roces y los conflictos entre diferentes miembros de la familia. Y, según la Consejería de Familia y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, de todos los conflictos sociales, los familiares son los que suelen provocar mayor dolor, ya que sus integrantes sufren no solo por ellos mismos, sino por las personas a las que quieren.

Estrategias

Aunque sea difícil, mantener la cohesión familiar durante la temporada festiva beneficia a todos los integrantes de la familia. Puedes facilitarla aplicando estas técnicas:

  • Céntrate en las cualidades positivas de la persona. No pienses en los rasgos que te irritan. De esta forma, podrás encontrar algunos puntos en común que te permitan, incluso, desarrollar cierto respeto por ella.
  • Evita discutir durante las celebraciones. Si lo necesitas, debate tu preocupación antes de que llegue la temporada festiva. Así, reducirás tensiones y conflictos.
  • Fíjate en cómo disfrutan los más pequeños. Observa cómo disfrutan mientras decoran el árbol de Navidad o abren los regalos. Disfrutar de esta época a través de los ojos de los más pequeños puede distraerte de los problemas y del estrés.
  • Reserva un día de descanso antes de Navidad. Olvídate de las compras de última hora y de las listas de cosas por hacer. Busca tu espacio y alivia cualquier tensión subyacente que puedas tener. Esto le permitirá manejar cualquier problema que surja con una mente tranquila, clara y descansada.

Con todo, es cierto que son momentos en los que es difícil ignorar viejas rivalidades, relaciones tensas o discusiones muy recientes. Así que si, pese a los esfuerzos, se reactiva el conflicto, estas son algunas estrategias para lidiar con él:

  • Comunícate en positivo. El lenguaje y el tono que utilizamos en nuestras conversaciones pueden ayudar o dificultar la comunicación. Obvia los sarcasmos y los insultos. No ayudan a reducir la tensión del conflicto. Plantéate una comunicación clara, concisa y abierta que limite los malentendidos.
  • Busca la objetividad, sin emociones, cuando negocies. Cuando hay un conflicto familiar, se suelen experimentar emociones fuertes o desequilibrios de poder. Así que, para comunicarnos y razonar eficazmente, debemos apartar las emociones y que la ira o el resentimiento no nublen tu juicio. Esto te permitirá escuchar y no solo reaccionar.
  • Respeta el otro punto de vista. Cada persona tiene derecho a tener sus propios sentimientos, creencias y opiniones. Recuerda que los demás no están obligados a estar siempre de acuerdo con nosotros.
  • Negocia y comprométete. Presta atención, escucha activamente y trata de entender el punto de vista de la otra persona. Todo esto puede facilitar enormemente la negociación y ayudar a resolver el problema. Recuerda que el objetivo es resolver el conflicto y no ganar la discusión.
  • Busca varias soluciones al problema. Esto ayudará a las partes a llegar a un acuerdo basado en una solución aceptable y cómoda para los implicados. Una vez que se haya determinado la solución, mantenla. Incluso podéis escribir un contrato si fuera necesario.

Ante todo, recuerda que los conflictos ocasionales son una parte muy normal de cualquier relación. Aun así, puedes prepararte y reconducir la situación sin que la discordia se perpetúe. Trata de disfrutar de esta Navidad y de la oportunidad de reencontrarte con los tuyos.

“Lo que falta aprender en las familias es que dentro no debe existir el poder”, Francis Bacon.