Cuando las bacterias ya no responden a los antibióticos, se produce la llamada resistencia antimicrobiana

Los antibióticos son medicamentos utilizados para prevenir y tratar infecciones bacterianas. Cuando las bacterias ya no responden a los antibióticos, se produce la llamada resistencia antimicrobiana.

En la actualidad, la resistencia a los antibióticos está en niveles extremadamente peligrosos en todo el mundo. Esto se debe, según la Organización Mundial de la Salud, a que a diario aparecen y se propagan a nivel mundial nuevos mecanismos de resistencia que ponen en peligro la capacidad para tratar determinadas enfermedades infecciosas.

Por ello, como los antibióticos son cada vez más ineficaces debido al avance de la farmacorresistencia, se necesitan, de forma urgente, nuevos antibacterianos que se utilicen de forma adecuada.

Y es que, una de las causas de la resistencia a los antibióticos es el uso inadecuado y abusivo de estos. De hecho, la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos subraya que las personas solemos utilizar antibióticos cuando no son necesarios. Por ejemplo, para tratar infecciones de oído, dolor de garganta, resfriados… u otras afecciones causadas por virus, que no se deben tratar con antibióticos.

También influye no tomar el medicamento tal y como indicó el profesional sanitario. Y es que, muchas personas no hacen caso de las recomendaciones y no toman las dosis establecidas, dejan de tomar el medicamento antes de tiempo o, por el contrario, extienden su uso más allá del pautado por el médico.

Asimismo, también es importante recalcar que, en muchas ocasiones, las personas toman antibióticos que se les ha recetado a otras, lo que puede provocar efectos secundarios o que la enfermedad empeore aún más.

Por otro lado, la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos destaca la exposición de fuentes alimenticias como otra de las causas de la resistencia antimicrobiana. Y es que, los antibióticos son usados en agricultura, lo que puede dar lugar a bacterias resistentes en el suministro de alimentos.

Por todo ello, desde la Organización Mundial de la Salud insisten en: perfeccionar el uso de antibióticos, reforzar la vigilancia, cumplir con la legislación sobre el uso de antibióticos, y reducir la incidencia de las infecciones.