Por lo general, se manifiesta en brazos y piernas, aunque también puede darse en otras zonas del cuerpo

El linfedema es la acumulación de líquido linfático en el cuerpo. Por lo general, se manifiesta en brazos y piernas, aunque también puede darse en otras zonas del cuerpo. Dependiendo del origen, hablamos de linfedema primario o secundario.

El primario se produce cuando una persona nace con pocos ganglios o vasos linfáticos y su sistema linfático no funciona de forma correcta. Por el contrario, el secundario es producido por otras causas, lo que provoca una obstrucción o lesión de trabajo para el sistema linfático, según la Asociación Española de Linfedema.

¿Cuáles son los síntomas que lo caracterizan? Además de la hinchazón de la zona afectada, también se puede presentar dolor o molestia, sensación de pesadez en la extremidad afectada, infecciones frecuentes, engrosamiento de la piel y dificultad para mover la zona afectada.

¿QUIÉN PUEDE PADECERLO?

La Asociación Española Contra el Cáncer detalla que existe un riesgo de desarrollar linfedema tras un cáncer de mama en el que se ha utilizado cirugía en la axila para extirpar los ganglios o nódulos linfáticos. Este riesgo puede ser de hasta un 10%, incrementándose al 20-25% si, además, se recibe radioterapia en dicha zona.

Además de esto, ciertos factores como la vida sedentaria, la obesidad, la falta de movilidad o prendas de vestir que compriman, también pueden ser un desencadenante de la aparición de linfedema.

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO

Si se sospecha de linfedema, el médico deberá realizar una exploración clínica y solicitar pruebas para comprobar si existe la enfermedad. En este caso, la linfogammagrafía es una de las pruebas más utilizadas ya que permite ver si los vasos linfáticos están obstruidos gracias al uso de material radiactivo, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

Si se confirma el diagnóstico, se debe acudir a fisioterapia para tratarlo con la terapia física descongestiva, que consiste en el drenaje linfático manual, ejercicio, vendajes de compresión-contención y educación al paciente, explican desde la Asociación Española de Linfedema.

Si se realiza bien, tanto por parte del fisioterapeuta como por parte del paciente, cualquier tipo de linfedema puede normalizarse, alcanzando, incluso, casi el aspecto de la zona del cuerpo sana.