Las alegaciones o declaraciones nutricionales y de salud deben cumplir la normativa y no confundir al consumidor.

“Fuente de fibra”, “alto en omega 3”, “sin azúcares añadidos”, “light”… Es muy común leer este tipo de locuciones tan sugerentes en los productos que adquirimos en el supermercado. De hecho, son expresiones que influyen más de lo que creemos en nuestras decisiones de compra. Lo demostró un estudio publicado en la Biblioteca Nacional de Medicina de los EE.UU. En él, los investigadores observaron el efecto que las alegaciones relacionadas con la salud tenían en la compra y en el consumo y, por tanto, también en la salud pública.

¿Y qué son las alegaciones relacionadas con la salud? También llamadas “declaraciones”, son mensajes o representaciones pictóricas, gráficas o simbólicas, que afirmen, sugieran o den a entender que un alimento posee propiedades beneficiosas para la salud o beneficios nutricionales, ya sea en las etiquetas como en los anuncios publicitarios.

Hay varios tipos:

  • Declaraciones nutricionales: mensajes que informan sobre las propiedades nutricionales de un alimento. Pueden estar relacionados con las calorías que aporta o con el contenido o ausencia de determinados nutrientes o sustancias. Siempre tienen un beneficio nutricional. Un ejemplo: “light” o “fuente de fibra”.
  • Declaraciones de propiedades saludables: mensajes que relacionan una categoría de alimentos, un alimento o uno de sus constituyentes con la salud. Por ejemplo: “La vitamina C contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario”.
  • Declaraciones de reducción de riesgo de enfermedad: afirman, sugieren o dan a entender que el consumo de una categoría de alimentos, un alimento o uno de sus constituyentes reduce significativamente un factor de riesgo de aparición de una enfermedad humana. Por ejemplo: “se ha demostrado que los fitoesteroles disminuyen/reducen la colesterolemia. Una tasa elevada de colesterol constituye un factor de riesgo en el desarrollo de cardiopatías coronarias”.

Voluntarias, pero legales

Las declaraciones nutricionales y de salud no deben confundirse con la información nutricional obligatoria que ha de incluirse en el etiquetado de todos los productos alimenticios (el contenido de energía, sal, grasa, azúcares, proteína, etc.). Son mensajes voluntarios, pero si se añaden, deben cumplir la normativa para no inducir a error a los consumidores.

Porque, según los expertos en nutrición, está demostrado que los consumidores tenemos serias dificultades para interpretar la información nutricional del etiquetado, incluidas las alegaciones o declaraciones nutricionales y de salud. Y no ayuda que la industria alimentaria se valga de las lagunas legales de la normativa para introducir mensajes relacionados con la salud que son erróneas y confunden al consumidor. Por ejemplo, dar a entender que, para tener digestiones más ligeras, debemos optar por productos sin lactosa, aunque no seamos intolerantes a este disacárido.

Consejos

Con el objetivo de facilitar la comprensión de este tipo de mensajes relacionados con la salud, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) hace una serie de recomendaciones. En primer lugar, es fundamental leer detenidamente el etiquetado de los alimentos porque:

  • A veces, las declaraciones van acompañadas de advertencias y restricciones para un consumo seguro del producto.
  • Puedes encontrar en el etiquetado información con la cantidad de alimento que necesitas consumir para obtener el efecto beneficioso y cómo hacerlo. Por ejemplo, la declaración nutricional “fuente de fibra” solo se puede hacer si el alimento contiene, como mínimo, 3 g de fibra por 100 g o 1,5 g de fibra por 100 kcal. Esta es la cantidad mínima necesaria para que produzca el efecto beneficioso.

En segundo lugar, debemos asegurarnos de que comprendemos bien el significado de las declaraciones para que no nos induzcan a error. Se pueden consultar las autorizadas en el Registro comunitario de declaraciones o en AESAN. Y también debemos tener en cuenta que las declaraciones no pueden:

  • Atribuirle al alimento las propiedades de prevenir, tratar o curar enfermedades humanas, ya que son propiedades restringidas a los medicamentos.
  • Hacer referencia al ritmo o a la magnitud de la pérdida de peso.
  • Fomentar el consumo excesivo de un alimento, ni ser incoherente con las políticas de Salud Pública o con los principios generalmente aceptados en materia de nutrición.

Pero, ante todo, recuerda que es imprescindible llevar una alimentación equilibrada y variada. No es conveniente dar excesiva importancia a un producto concreto, sino más bien al conjunto de la dieta.