Conoce las pautas básicas para comer de forma segura este verano

Con el calor y la humedad del verano las bacterias encuentran el hábitat perfecto para reproducirse, colonizar y crecer más rápidamente, por eso es más fácil que se produzca una intoxicación alimentaria.

Además, en época estival se incrementan los riesgos por ingestión, ya que las actividades al aire libre se multiplican y cocinamos más fuera de casa, lo que puede llevar a pasar por alto cuestiones como la refrigeración o el lavado de los utensilios con agua corriente.

La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición advierte que la contaminación microbiana de un alimento no tiene por qué manifestarse en su deterioro o mala apariencia. Por ello vale la pena recordar algunos conceptos para la preparación de las comidas, que nos ayudarán a disfrutar de un verano con salud.

8 Claves de seguridad alimentaria

1. Ingerir alimentos tratados higiénicamente: consumir carnes, pescados y pasteles que hayan estado refrigerados o congelados. Si preparas mayonesa o salsas, mantenlas en frío y no aproveches las sobras. Lava los huevos solo antes de cocinarlos.

2. Cocinar adecuadamente: cuando cocinamos bien los alimentos, los microorganismos que pueden haber son destruidos por el calor. Eso sí, se deben someter al menos a una temperatura de 70ºC.

3. No esperar para comer: intenta no dejar los alimentos cocinados a temperatura ambiente durante más de dos horas. Lo mejor es consumirlos inmediatamente después de prepararlos.

4. Las sobras, en la nevera: las comidas que se quieran conservar deben mantenerse bajo la acción del calor (por encima de 60ºC) o del frío (7ºC como máximo). Si comes pescado crudo en casa (como por ejemplo, boquerones en vinagre), hazlo siempre después de haberlo congelado varios días.

5. Calienta los restos: si quieres ingerir alimentos cocinados que hayan sobrado de una comida anterior, caliéntalos a temperatura máxima por un tiempo suficientemente largo como para matar a las posibles bacterias dañinas.

6. Evitar la contaminación cruzada: para prevenir la contaminación cruzada, no mezcles carnes crudas con alimentos cocinados, y lava los platos y utensilios (cuchillos, tablas) que hayan estado en contacto antes de volver a utilizarlos. Las bayetas y trapos de cocina son un gran vehículo de contaminación; es mejor usar papel de cocina.

7. Higiene de manos: lávate las manos con agua caliente y jabón antes de manipular alimentos, después de usar el baño y si has tocado animales. También es importante mantener la cocina limpia a diario, y almacenar la basura en recipientes cerrados y lavables.

8. Todo con agua potable: no solo es imprescindible para beber, sino también para cocinar. Asegúrate de que el agua que empleas es envasada o de la red pública de distribución.