Cuerpo y mente se benefician de una refrescante inmersión en el agua.

El agua nos atrae. Nos divierte y nos relaja a la vez. Los calores del verano se llevan mucho mejor sintiendo la brisa del mar en la playa o junto a una piscina, río o pantano que nos permita un chapuzón refrescante y divertido. No importa la edad. Lo disfrutan mayores y pequeños.

Bañarse, además de ser toda una experiencia placentera, tiene enormes ventajas en nuestra salud física y mental. En el agua, el cuerpo elimina toda sensación de peso y se relajan los problemas musculares o articulares leves o moderados. Además, cualquier movimiento en un medio acuático genera cierta resistencia que podemos aprovechar para tonificar la musculatura.

Por otra parte, el agua es un medio muy relajante. Puede ayudar en caso de ansiedad, depresión, estrés… Incluso practicar actividades acuáticas en grupo, nos aportará todos los beneficios de socializar e integrarnos, ahuyentando la soledad, la tristeza y el aburrimiento.

Baños recreativos seguros

Cruz Roja y la Federación Internacional de Salvamento y Socorrismo (ILS) recuerda que los baños recreativos implican ciertos riesgos que no deben subestimarse porque pueden poner en riesgo la vida. Destacan, por tanto, la importancia de la prevención y la educación en la seguridad en el agua.

Si sigues ciertas normas de seguridad, evitarás accidentes:

NORMAS GENERALES:

  • Los niños no deben estar solos cuando estén en el agua o cerca de ella. Vigílalos en todo momento. Si no saben nadar, asegúrate de que llevan algún dispositivo adaptado a su edad que les ayude a mantener la cabeza fuera del agua.
  • No entres de golpe en el agua la primera vez que te bañes, después de comer, de haber tomado mucho rato el sol o de haber hecho ejercicio físico intenso. La inmersión debe ser gradual. Moja primero las extremidades y, después, entra en el agua poco a poco.
  • No te bañes si te encuentras mal o estás cansado. Si te sientes indispuesto y estás en el agua, sal inmediatamente y avisa a alguien.
  • No te tires de cabeza al agua si no sabes la profundidad o si hay rocas.

NORMAS ESPECÍFICAS:

En piscinas

  • Respeta las indicaciones de los socorristas.
  • Ten cuidado con los bordes y las zonas mojadas. Puedes resbalar y causarte una lesión.
  • En trampolines o toboganes, presta atención a las señales de seguridad y de profundidad.
  • No utilices materiales que puedan poner en riesgo a otros usuarios (pelotas, objetos hinchables, etc.).
  • Respeta las normas de higiene. Dúchate antes y después de entrar en el agua.

En playas:

  • Respeta las banderas de señalización: roja es baño prohibido, amarilla peligroso (es aconsejable que el agua no sobrepase la altura de la cintura) y verde sin peligro.
  • Báñate en playas vigiladas y sigue las instrucciones de los socorristas.
  • No nades en contra de la corriente. Si sientes que te arrastra una corriente, nada de forma paralela a la playa y, cuando salgas de la corriente, nada hacia la orilla.
  • Ten precaución con los objetos hinchables. Son muy ligeros y pueden volcar o irse mar adentro muy fácilmente. Si no sabes nadar o hace mucho viento, no los uses.

En ríos o pantanos:

  • Evita bañarte en zonas de riesgo como ríos de gran caudal, pozas naturales o bajo cascadas de agua. Vigila que no haya corrientes o remolinos que puedan arrastrarte.
  • Busca carteles. Puede que haya alguno que alerte de algún peligro.
  • Utiliza un calzado especial para el agua. Evitarás el riesgo de heridas y cortes en los pies.

Ante todo, usa el sentido común y disfrutarás de un verano inolvidable repleto de experiencias.