Las lesiones que se producen por la dermatitis suelen ser pápulas o placas eritematosas y edematosas

La dermatitis atópica es una enfermedad muy común de la piel que afecta, de forma aproximada, al 10% de bebés y niños.

Suele comenzar en el primer año de vida y su prevalencia es mayor en niñas. Aunque la causa exacta de su aparición se desconoce, la Academia Española de Dermatología y Venereología señala que su origen está relacionado principalmente con una alteración de la función de la barrera epidérmica, por mutaciones en diferentes proteínas.

El síntoma principal de la dermatitis atópica es la erupción en la piel, que puede ser escamosa, pruriginosa y con enrojecimiento. La erupción provoca picazón, por lo que pueden aparecer marcas como consecuencia del rascado y, además, la piel puede llegar a engrosarse.

De hecho, la Asociación Española de Pediatría explica que las lesiones que se producen por la dermatitis suelen ser pápulas o placas eritematosas y edematosas.

La dermatitis atópica se localiza, por lo general, en el rostro, aunque también puede presentarse en el cuero cabelludo, las orejas, el dorso las manos y las zonas de extensión de las extremidades.

TRATAMIENTOS PARA LA DERMATITIS ATÓPICA EN NIÑOS

Los esteroides tópicos son medicamentos antiinflamatorios para aplicar en la zona inflamada de la piel. Algunos son más fuertes que otros y pueden mejorar la erupción de manera más efectiva que los que son más suaves. Sin embargo, tal y como indica la Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología, los esteroides más potentes pueden tener algunos efectos secundarios graves, por lo que no deben usarse bajo ningún concepto en áreas como las ingles, las axilas o el rostro y siempre bajo prescripción y supervisión médica.

Los humectantes también son productos muy utilizados para tratar la dermatitis. Por lo general, deben aplicarse después de la ducha, cuando la piel esté húmeda, para mejorar la sequedad de la misma.

Otra opción para el tratamiento de la dermatitis son los antihistamínicos, sobre todo los de primera generación. Según la Asociación Española de Pediatría, son una medida coadyuvante de los corticoides tópicos de gran utilidad. No obstante, su uso debe estar controlado, ya que los de primera generación producen somnolencia.

Por otro lado, la Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología también apunta por la terapia de envoltura húmeda, que consiste en humedecer la piel con agua tibia durante 15-20 minutos, secarla con toques suaves, aplicar medicamentos tópicos sobre las áreas de la piel con erupción y después un paño húmedo, para envolverlo con un material seco colocado sobre el vendaje húmedo, que debe usarse durante 2-6 horas.