Seguir unos hábitos de vida saludables puede calmar las molestias de esta enfermedad.

El Síndrome de las Piernas Inquietas (SPI) o enfermedad de Willis-Ekbom es un trastorno del sistema nervioso, que se caracteriza por una sensación incómoda en las extremidades inferiores, que obliga a moverlas. Según la Asociación Española de Síndrome de Piernas Inquietas (AESPI), el SPI afecta a un 10% de la población (hombres y mujeres), de la cual la mayoría no está bien diagnosticada o no sabe realmente qué es lo que tiene.

Está clasificado como un desorden del sueño, ya que sus síntomas aparecen, sobre todo, cuando dormimos por la noche. De ahí que pueda causar agotamiento y somnolencia diurna, y afectar al estado de ánimo y a la concentración.

Aunque se desconocen las causas, gran parte de las investigaciones coinciden en que puede deberse a un desequilibrio de la dopamina, una sustancia química del cerebro encargada de la regulación del movimiento de los músculos.

Recomendaciones para vivir con la enfermedad

Además del tratamiento farmacológico prescrito por el médico, es realmente útil seguir una serie de hábitos saludables:

1. Horarios regulares: intenta mantener un horario de sueño regular, acuéstate y levántate a la misma hora y trata que el ambiente de descanso sea tranquilo, cómodo y relajante.

2. Actividad física: el ejercicio regular ayuda a enfrentarse mejor al SPI, además, aporta flexbilidad, favorece la postura y conserva los músculos y las articulaciones fuertes y ágiles.

3. Terapias complementarias: los estiramientos y las técnicas de relajación (yoga, taichí), así como los masajes suaves y los baños calientes-fríos en las piernas pueden ser muy efectivos.

4. Limita la cafeína: reduce el consumo de bebidas con cafeína, el tabaco y el alcohol por la tarde-noche, ya que son sustancias excitantes que pueden alterar el organismo.

5. Evitar algunos fármacos: elude tomar ciertos fármacos (antihistamínicos, antidepresivos y sedantes) que pueden bloquear la dopamina y empeorar los síntomas.

6. No reprimir el movimiento: si intentas luchar contra el deseo de mover las piernas puede que las molestias empeoren aún más.

7. Más altura: puedes sentirte más cómodo si subes las estanterías o el escritorio a una altura que te permita estar de pie mientras trabajas o lees.

8. Diario del sueño: escribe un registro de medicamentos y remedios que te alivian en tu lucha contra el síndrome y muéstraselo a tu médico.

9. Compartir: habla con sinceridad sobre el SPI y cómo te afecta con tus familiares y amigos. Existen grupos de apoyo de afectados, que pueden ayudar a disminuir los síntomas.

Asimismo, es importante llevar una vida activa, estar con gente, moverse y ocupar la mente para sobrellevar el síndrome de piernas inquietas de  la mejor manera. Ante una molestia en las extremidades o de falta de sueño, consulta con tu médico, quien valorará el diagnóstico y las alternativas de tratamiento más adecuadas.