El cambio de hora, ya sea para adelantar o atrasar el reloj, nos sigue pasando factura y provoca un desajuste en nuestro ritmo biológico interno

Se hace dos veces al año y todavía seguimos sin acostumbrarnos cuando llega el momento. El cambio de hora, ya sea para adelantar o atrasar el reloj, nos sigue pasando factura y provoca un desajuste en nuestro ritmo biológico interno.

Entre los síntomas más frecuentes que aparecen con el cambio de hora están: fatiga, somnolencia, falta de concentración, dificultad para conciliar el sueño, irritabilidad, cansancio, disminución del rendimiento, sensación de hambre o falta de apetito.

CONSEJOS PARA ADAPTARSE AL CAMBIO DE HORA

En este sentido, para que el cambio de hora nos afecte lo menos posible, debemos tener en cuenta algunas pautas importantes. Para empezar, la Organización de Consumidores y Usuarios recomienda mantener un horario regular de sueño; es decir, acostarse y levantarse siempre a la misma hora.

También es aconsejable cubrir las horas necesarias de sueño. Dependiendo de la edad, se duerme más o menos, pero, por lo general, ocho horas son suficientes para garantizar un descanso adecuado.

Asimismo, es importante evitar consumir bebidas estimulantes en las horas previas a acostarse. De igual forma, se debe cenar ligero y, al menos, dos horas antes de dormir.

Realizar ejercicio físico es, de la misma manera, un aspecto fundamental para adaptarse al cambio horario. Basta con andar media o una hora diaria u optar por actividades como el yoga, la natación o el baile. Eso sí, la práctica deportiva nunca debe hacerse poco antes de irse a la cama, ya que puede dificultar el sueño.

De igual forma, la Organización de Consumidores y Usuarios destaca que es necesario crear un ambiente de sueño apropiado, que sea oscuro, silencioso, con una temperatura agradable y que esté bien ventilado.

Por otro lado, evitar las siestas o intentar, al menos, que no sobrepasen los 20 minutos, es otra pauta imprescindible. Y es que, hasta que el organismo se adapte al cambio, es mejor no alterar los patrones de sueño.

Por último, evita exponerte a la luz de los dispositivos electrónicos justo antes de dormir, ya que está comprobado que esta dificulta el sueño.