Para tener unos pulmones sanos, dejar el hábito del tabaco es uno de los aspectos fundamentales

Los pulmones desempeñan un papel fundamental en el organismo, ya que son los responsable del proceso de la oxigenación  y eliminación del dióxido de carbono, en un proceso denominado ‘’intercambio de gases’’.

En la actualidad, las enfermedades pulmonares son uno de los mayores problemas para la salud. De hecho, son la causa de, aproximadamente, uno de cada seis fallecimientos en el mundo, tal y como manifiesta la Fundación Europea del Pulmón.

Para que esto deje de ser así, es importante adoptar medidas y tomar conciencia de la importancia de la prevención para frenar la mayoría de enfermedades pulmonares.

En este sentido, para tener unos pulmones sanos, dejar el hábito del tabaco es uno de los aspectos fundamentales. Y es que, el humo del cigarrillo, además de dañar los cilios del sistema respiratorio (encargados de filtrar el polvo y otras partículas en el aire que respiramos), pueden provocar una rotura de las paredes de los alveolos y, por tanto, dificultar la respiración.

Asimismo, según el Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre, mantener un peso saludable también juega un papel clave. Y es que, llevar una mala alimentación puede provocar sobrepeso y obesidad, dando lugar a una posible apnea del sueño.

También realizar ejercicio físico de manera habitual ayuda a fortalecer el corazón y los pulmones, logrando que funcionen de manera más eficiente.

Por otro lado, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica destaca la vacunación antigripal y antineumocócica como una medida estrella para reducir las enfermedades pulmonares.

En el caso de la vacuna antineumocócica, puede administrarse a cualquier edad a partir de las seis semanas de vida y está especialmente recomendada para mayores de 65 años o personas con enfermedades crónicas respiratorias u otras patologías.

En referencia a la vacuna de la gripe, puede prevenirla con una eficacia del 40-60% y, en el caso de contraerla, disminuir su gravedad.

Por otra parte, desde el Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre hacen hincapié en la necesidad de limitar la exposición a la contaminación del aire exterior y reducirla en espacios interiores mediante la ventilación continua de los espacios para evitar la acumulación de alérgenos, polvo y moho.

Por último, hacer ejercicios de respiración, aunque no son tan efectivos como la actividad física, también pueden ayudar a que el aire llegue de forma más profunda a los pulmones.