La actividad física regular puede ayudar a las personas con epilepsia a mejorar su condición física, su autoestima y su confianza.

La epilepsia es una enfermedad crónica que puede controlarse en un alto porcentaje de los casos (tras un buen diagnóstico y un tratamiento adecuado). Según la Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE), una persona padece esta enfermedad cuando sufre “una alteración cerebral caracterizada por la predisposición permanente para generar crisis y por las consecuencias neurobiológicas, cognitivas, psicológicas y sociales derivadas de esta condición”.

En España, unas 700.000 personas padecen o han sufrido epilepsia a lo largo de su vida y más de 200.000 personas tienen epilepsia activa, según datos de la Federación Española de Epilepsia (FEDE).

Deporte y epilepsia

En ocasiones, tener un diagnóstico de epilepsia conduce a muchas personas a dejar de hacer cosas por miedo a lesionarse o a que aparezca una crisis. Una de las actividades que habitualmente se abandona es el deporte.

Sin embargo, los beneficios de realizar ejercicio pueden llegar a superar los riesgos en la mayoría de los casos. En general, es poco común tener convulsiones durante su práctica y estar activo puede mejorar la salud mental, emocional y física. Aun así, conviene tener presentes una serie de precauciones para garantizar que el ejercicio sea seguro:

  • Hidrátate bien y aliméntate de forma saludable.
  • Empieza despacio y controla tus propios límites. Si aparece la debilidad o el mareo, es recomendable tomar un descanso y parar.
  • Haz ejercicio acompañado, sobre todo en el caso de ejercicios en los que se trabaja más la parte cardiovascular. También es recomendable evitar las zonas alejadas y las calles concurridas. En el caso de hacer ejercicio solo, es preferible informar a la familia o amigos sobre la ruta y el tiempo aproximado.

Ejercicios para personas con epilepsia

Antes de empezar, consulta con el médico sobre los tipos de deportes que más pueden beneficiarte. Si las convulsiones están bien controladas, hay pocas restricciones. Solo en el caso de las actividades que conllevan más riesgo que otras, como nadar, esquiar, escalar o montar a caballo, es preciso tomar más precauciones.

Si deseas participar en actividades como estas o en deportes de contacto en los que hay más riesgo de sufrir un golpe en la cabeza (fútbol, boxeo, karate, etc.), consulta con el médico y revisa el control de convulsiones.

Algunos de los ejercicios de bajo riesgo más adecuados para practicar son:

  • Caminar: es fácil y no precisa ningún equipo especializado que no sea un buen par de zapatillas. Hacer caminatas rápidas de forma regular ayuda a proteger los pulmones y el corazón y controla el peso.
  • Deportes como tenis y voleibol: ambos deportes son excelentes para el estado físico general y la salud ósea (las personas con epilepsia pueden tener un mayor riesgo de osteoporosis). Además, el riesgo de sufrir una conmoción cerebral con estos deportes es menor.
  • Ejercicios de fuerza: pueden usarse máquinas de pesas, pesas de mano y bandas de resistencia para hacer ejercicio y aumentar la masa muscular. También se pueden hacer ejercicios de fortalecimiento como abdominales y flexiones.
  • Yoga: esta combinación de posturas físicas y meditación no solo aumenta la fuerza y la flexibilidad, sino que también ayuda a reducir el estrés, un desencadenante asociado en ocasiones con las convulsiones.

Elige el ejercicio que más te haga disfrutar, asesórate bien y diviértete.