Monitorizar a los enfermos desde sus casas permite brindar una asistencia de calidad.

El desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC’s) está cambiando el mundo de la salud. Los últimos gadgets, el gran Big Data y los innovadores servicios de asistencia sanitaria están mejorando el modelo de gestión. La telemonitorización es una de las más recientes soluciones que responde a muchas necesidades actuales de la sociedad.

La telemonitorización domiciliaria es el empleo de la tecnología para ofrecer cuidados sanitarios en el hogar de una persona enferma y monitorizar su estado de salud desde la distancia. Los datos clínicos del paciente son enviados al médico desde una localización remota, ya sea en diferido (Store-and-Forward, por email) o en tiempo real (Real-Time, a través de videoconferencia).

Asimismo, este sistema a distancia se puede dar siempre que haya una transmisión digital/de banda ancha/satélite/conexión inalámbrica o bluetooth, y siempre y cuando sea un médico, enfermera, trabajador social o farmacéutico  quien brinde el servicio a las personas con patologías crónicas.

Ventajas de la telemonitorización

  1. Reduce el gasto sanitario: es una herramienta útil para afrontar el incremento de pacientes con enfermedades crónicas y el impacto económico que esto supone para el sistema de salud. Se ha demostrado que se disminuye casi en un 20% los ingresos hospitalarios y en un 25% los días de estancia media hospitalaria. En pacientes con EPOC se reduce a la mitad el número de visitas a urgencias y hasta cuatro veces el de ingresos hospitalarios.
  2. Mayor seguimiento de la patología: permite realizar un seguimiento continuo de las patologías crónicas más frecuentes, como EPOC, hipertensión, diabetes y coagulación y de enfermos pluripatológicos.
  3. Autoconocimiento del paciente: los enfermos crónicos tienen un mayor control y conocimiento de su patología, ya que les obliga a interaccionar con el sistema de monitorización, evitando así posibles descompensaciones. A través del autocuidado, el paciente se hace más responsable de su propia salud.
  4. Agiliza las tareas sanitarias: gracias a esta tecnología, los sanitarios pueden valorar el estado de salud de los pacientes de forma más eficiente, analizando automáticamente la información recibida, priorizando la atención a realizar y fomentando la prevención.
  5. Previene complicaciones: este sistema analiza automáticamente la información y avisa de anomalías en el estado de salud de los pacientes, permitiendo anticipar las exacerbaciones de la enfermedad y previniendo posibles complicaciones futuras.
  6. Información fiable: se recogen los datos biomédicos del paciente de forma automatizada, lo que minimiza los errores de transcripción y mejora los resultados clínicos en el tratamiento de la enfermedad.
  7. Aumenta la calidad de vida: la persona está en tratamiento y bajo supervisión médica pero se encuentra en un entorno familiar, hecho que favorece un clima más relajado, próximo y afable y promueve una mejora de su calidad de vida y un envejecimiento activo y saludable.
  8. Médico y paciente, más comunicados: permite la evaluación casi a tiempo real de las tendencias de las variables monitorizadas y posibilita una comunicación bidireccional médico-paciente con más frecuencia que en el seguimiento periódico convencional.

Como vemos, la telemonitorización ofrece beneficios tanto en el ahorro de gastos en la gestión sanitaria, como en la mejora del trabajo médico y en el aumento la calidad de vida de los pacientes.

"La mayor enfermedad hoy día no es la lepra ni la tuberculosis, sino mas bien el sentirse no querido, no cuidado y abandonado por todos", María Teresa de Calcuta.