Caminar por senderos naturales mejora nuestro bienestar físico y emocional

El verano es una buena época para realizar actividades al aire libre, disfrutar del sol y estar en contacto con la naturaleza. Caminar por entre la gran diversidad de paisajes, montañas y bosques es una práctica deportiva estimulante y atractiva.

De acuerdo con la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada, el senderismo es una práctica deportiva que se desarrolla preferentemente por la red viaria tradicional y que está enfocada a todas aquellas personas a las que les guste caminar, ya que no requiere de mucha preparación técnica ni de materiales especializados.

Tipos de senderos

Hay tres tipos de senderos, según la FEDME:

GR: son grandes trayectos que se hacen por etapas, y que pueden cruzar España de una punta a otra o desarrollarse en una misma comarca.

PR: se trata de trayectos de un día que permiten acceder a puntos concretos del territorio; pueden ser sencillos o requerir algo de esfuerzo físico.

SL: consiste en paseos, de mínima dificultad y de corto recorrido, aptos para con niños, ancianos y personas con dificultades para moverse.

Por qué es bueno practicar senderismo

  1. Mejora la condición física: al mover las piernas, la espalda, el abdomen y los brazos, ayuda a mantener el cuerpo en forma, tonificar los músculos y fortalecer los huesos.
  2. Quema calorías: ayuda a perder y/o controlar el peso, porque quemas calorías, más aún si el terreno es empinado o complicado, pues tu intensidad aumenta.
  3. Alivia dolores de espalda: mejora la postura de la columna, aliviando así molestias, tensiones y contracturas.
  4. Fortalece el corazón: activa la circulación sanguínea, lo que favorece la salud del corazón y reduce el riesgo de sufrir infarto de miocardio.
  5. Purifica los pulmones: respirar aire más limpio ayuda a oxigenar el cuerpo, limpiar los pulmones y mejorar nuestra capacidad respiratoria.
  6. Reduce el estrés: despeja la mente, libera la ansiedad y la tensión y nos relaja del ajetreo de la ciudad, lo que disminuye a la larga el riesgo de sufrir depresión.

Consejos para ir a la montaña

Planea la ruta: comunica a los tuyos a dónde vas, mira las previsiones del tiempo y estudia un poco el recorrido, para comprobar si se adapta a tus condiciones físicas.

Equipo básico: aconsejan llevar una mochila (de 20 – 30 litros) con agua, un mapa o una brújula, un móvil (para emergencias), comida, protección solar, linterna, navaja, gafas de sol, botiquín pequeño y documentación.

Comportamiento: los senderistas no deben salirse de los caminos y tienen que respetar el entorno que traviesan, es decir, no llevarse nada de la naturaleza, no encender fuego y pasar a una distancia de entre 20 y 50 metros si hay ganado.

En caso de accidente: recomiendan alejar al herido y al resto del grupo del punto de peligro; mantener al accidentado caliente y cómodo, y llamar a los servicios de urgencias (tel. 112).

Disfruta del entorno, del aire, de la luz, del sol o de la lluvia, si te acompaña. Te sentirás lleno de energía y con ganas de repetir.