Aunque es de fácil contagio, en casa podemos tomar medidas para tratarla y evitarla

La bronquiolitis es una infección respiratoria producida por virus en la que se inflaman los bronquios y los bronquiolos, que son las vías más pequeñas que llevan el aire dentro del pulmón.

De acuerdo con la Asociación Española de Pediatría, esta enfermedad afecta a menores de 2 años, sobre todo, a los menores de 6 meses y, normalmente, es causada por el virus respiratorio sincitial (VRS), normalmente de noviembre a marzo.

La bronquiolitis se contagia como un resfriado, tal y como indica la Sociedad Española de Neumología Pediátrica: a través de contacto con saliva o moco, y por las manos. Los gérmenes se diseminan de la nariz y la boca en pequeñas gotitas de saliva que quedan suspendidas en el aire cuando alguien estornuda o tose, y pueden quedar sobre objetos que la persona toca.

Al principio, hay un incremento de la secreción nasal y tos perruna, posteriormente, se inflaman los bronquiolos dificultando el paso de aire, lo que puede ocasionar ‘silbidos’, atragantamientos o vómitos. Acostumbra a durar 7 – 12 días (la tos puede persistir más días).

Consejos para el tratamiento

Aunque se trata de una enfermedad vírica de fácil contagio, en casa podemos tomar medidas para evitarla.

  1. Lavado nasal: antes de comer y de dormir conviene despejar las fosas nasales del pequeño, haciendo un lavado nasal (poner suero fisiológico y aspirar la mucosidad). Esto es porque los bebés respiran sobre todo por la nariz y, si ésta está obstruida, pueden tener dificultad al respirar.
  2. Cambio de postura: elevar un poco la cabecera de la cama/cuna ayuda a respirar algo mejor. Además, humidificar el ambiente despeja la nariz y calma la tos. En los recién nacidos, puede ser necesario administrarles oxígeno a través de gafas o mascarilla siempre que sea indicado por el pediatra.
  3. Reducir la fiebre: si el niño o niña tiene fiebre se pueden administrar antitérmicos, como el paracetamol y el ibuprofeno (mayores de 6 meses), o también medidas físicas (destapar al niño, baños con agua templada).
  4. Tomas más frecuentes: los bebés con bronquiolitis pueden tener poco apetito y cansarse con facilidad. Se aconseja fraccionar las tomas, es decir, administrar menos cantidad de alimento pero más frecuentemente.
  5. No usar medicamentos sin receta: Los jarabes para la tos, los mucolíticos y los descongestionantes nasales pueden ser perjudiciales. Tampoco sirven los antibióticos. No uses medicamentos que no recete el médico.

Medidas para prevenirla

  1. Lavarse las manos a menudo: las personas con una infección respiratoria o un simple catarro deben lavarse las manos a menudo, especialmente antes y después de tocar al niño o alguno de los objetos que él utiliza.
  2. Evitar ambientes de alto riesgo de contagio: intentar huir de los lugares concurridos, donde haya muchos niños (como guarderías, parques infantiles, ambulatorios), sobre todo, si el bebé tiene menos de 3 meses o fue prematuro.
  3. Eludir la exposición al humo del cigarrillo: intentar no fumar ni estar en ambientes donde se fume o se ha fumado. Si tienes un bebé asegúrate de que no se fume en casa y pide a familiares, cuidadores o personas que estén en contacto con él que no fumen.
  4. Fomentar la lactancia materna hasta los 6 meses: la lactancia materna es un gran protector frente numerosas infecciones. Prolongarla más allá de los 4 meses es una buena medida para reforzar el sistema inmunitario del bebé y hacerle más fuerte ante la bronquiolitis.

Los adultos y niños mas grandes no enferman tanto como los pequeños, presentando únicamente síntomas de un catarro, pero que son muy contagiosos para los bebés.

Ante la sospecha de que el niño respira más rápido o más agitado de lo normal, es necesario consultar con el pediatra.

Hasta el momento no existe una vacuna para prevenir la enfermedad, aunque está en estudio y desarrollo.