Seguir algunos consejos puede ayudarnos a frenar y prevenir la infección vaginal. Toma nota.

La candidiasis vaginal es una infección provocada por el hongo denominado candida albicans. Este microorganismo, que habita en la flora vaginal, la boca y el tubo digestivo en condiciones normales, en ocasiones ve alterado su equilibrio, desencadenando que su población crezca en exceso. Se estima que dos de cada tres mujeres padecerá a lo largo de su vida una candidiasis de este tipo.

La causa principal de la afección es la alteración de la flora vaginal, debido a un cambio hormonal (menopausia, embarazo), la toma de antibióticos, el uso de jabones agresivos que alteran el pH natural, la ingesta de alcohol, un exceso de azúcar, la presencia de humedad en la zona, diabetes o incluso estrés.

Algunos de los síntomas habituales de la candidiasis son irritación, prurito (picor), escozor o enrojecimiento en la zona genital y alteraciones en el flujo vaginal (opaco, blanquecino o con adherentes), mal olor y malestar al orinar. A pesar de las molestias, con un tratamiento médico adecuado, su pronóstico es favorable y la infección suele desaparecer por completo.

Tratamientos para la infección

  1. Cremas de uso tópico: este tipo de fármacos están disponibles en distintas versiones como geles, cremas, supositorios u óvulos vaginales. La forma más común es la aplicación de cremas sobre la vulva o la inserción de supositorios en la vagina. Este método suele tener una duración de 1 a 7 días.
  2. Tratamiento oral: es posible que el facultativo recete una medicación oral basada en la toma de cápsulas o pastillas. Cuando la infección es muy severa se suele recurrir al tratamiento oral con fluconazol o itraconazol, siempre  bajo preinscripción médica.
  3. Bálsamos de plantas: la fitoterapia (empleo de productos de origen vegetal para la prevención y curación de dolencias) propone realizar baños de agua con gotas de hierbas con propiedades antifúngicas. El uso tópico de la infusión con aceite de árbol de té, con orégano o con equinácea puede ayudarnos a combatir los microorganismos y aumentar nuestras defensas.
  4. Probióticos vaginales: favorecen el crecimiento de los microorganismos habituales de la vagina (bacilos de Doderlëin) y evitan las recurrencias de estas infecciones. Eso sí, antes de hacerte con un suplemento, pregunta a un especialista.

Cómo prevenir los hongos

Zona seca: intenta mantener la zona íntima seca, ya que la humedad favorece la proliferación bacteriana. Este verano, no estés con el bañador mojado en contacto mucho tiempo. Después de hacer ejercicio, de un día de playa o si has sudado, lava la ropa.

Higiene íntima: limpia la zona una vez al día con un jabón de pH neutro (pH entre 3,5 y 5,5), que restablezca la barrea ácida que aporta protección natural contra infecciones fúngicas. Aséate de delante hacia atrás después de ir al baño, de esta manera, impedirás que los gérmenes presentes en el ano se trasladen hacia la vagina.

Ciclo menstrual: durante la menstruación, cambia con frecuencia de compresas, también por la noche y evita emplear tampones mientras permanezca el problema.

Ropa adecuada: usa ropa interior de algodón, puesto que los tejidos sintéticos favorecen la sudoración de la zona íntima y aumentan las posibilidades de desarrollar infecciones. Evita prendas ajustadas, de este modo, favorecerás al máximo la aireación en esta parte del cuerpo.

Además de estas recomendaciones, disminuir el consumo de azúcares en la alimentación y utilizar siempre preservativo en las relaciones sexuales, ayudará a prevenir y evitar el contagio de infecciones por hongos y bacterias.

Acudir a un médico, hacer un uso adecuado de los fármacos y seguir unas medidas de higiene personal impedirá que la infección vuelva a aparecer.