Son bacterias que nos ayudan a fortalecer las defensas. ¡Averigua dónde encontrarlas!

Los probióticos son organismos vivos que, consumidos en cantidades determinadas, pueden aportarnos beneficios para la salud. De la misma manera que en nuestro tracto digestivo habitan miles de microorganismos saludables que nos protegen de agentes nocivos, hay ciertos alimentos (como el yogur o el kéfir) que también contienen estas bacterias beneficiosas.

La Organización de las Naciones unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha revelado que los probióticos desempeñan un importante papel en las funciones inmunitaria, digestiva y respiratoria, y que podrían tener un efecto significativo en el alivio de las enfermedades infecciosas en niños.

Motivos para consumir probióticos

  1. Refuerzan las defensas: crean una barrera protectora en el sistema digestivo protegiendo nuestro organismo de bacterias perniciosas y fortaleciendo nuestras defensas. Se ha demostrado que un buen estado de la flora intestinal mejora el sistema inmunitario.
  2. Restauran la flora intestinal: al ser sustancias similares a las que pueblan la flora intestinal, ayudan a restaurarla y limpiarla para que el organismo absorba mayor cantidad de proteínas, minerales y vitaminas.
  3. Equilibran el sistema digestivo: cuando la flora intestinal está debilitada necesita un apoyo extra para regularse. Estos microorganismos nos ayudan a equilibrar la actividad del aparato digestivo, favoreciendo el tránsito y las deposiciones.
  4. Ayudan en infecciones intestinales: son recomendados en casos de gastroenteritis, diarrea e infecciones intestinales (pancreatitis, colon irritable, estreñimiento, flatulencia), toma de antibióticos, abuso de laxantes, celiaquía y cambios en la alimentación (viajes o vacaciones).

¿Dónde se encuentran?

Kéfir: obtenido de la fermentación de la leche, este alimento nos ofrece bacterias ventajosas que regeneran y mejoran la salud de nuestra flora intestinal. A diferencia del yogur, éste usa diferentes cepas en su fermentación, produciendo una reacción ácido-alcohólica.

Horchata: las enzimas de su fruto, la chufa, le confieren propiedades digestivas, que ayudan en el proceso digestivo y a tratar el meteorismo (gases).

Yogur: se obtiene de la leche fermentada, pero es más ácido y se digiere mejor que esta (apto para intolerantes a la lactosa). Posee bacterias lactobacilus, que favorecen el equilibrio del intestino y lo protegen de infecciones. Los yogures bífidus contienen, además, bacterias bifidobacterium, que pueden aliviar el estreñimiento y prevenir la caries.

Miso: pasta de soja fermentada, usada para preparar salsas y sopas, que está compuesta por enzimas que ejercen un efecto positivo en la digestión de los alimentos.

Recuerda que una alimentación, rica en fibra vegetal y pobre en carnes, mantendrá la población de estos microbios en nuestra flora intestinal de manera natural.