¿Quieres recorrer a pie la senda jacobea? Te damos el entrenamiento básico para estar listo.

El camino que une Saint Jean de Pied de Port con Santiago de Compostela es una de las rutas más populares de peregrinación en el mundo. Un total de 774 kilómetros que atraviesan el pirineo francés, pasando por Navarra y Castilla hasta acabar en Galicia.

Se trata del Camino Francés, la senda jacobea de mayor tradición transitada y más reconocida internacionalmente, que se compone de 32 etapas. Lo ideal es andar cada día 20-25 km durante un mes, aunque si no dispones de tanto tiempo, también puedes empezar en Sarria y recorrer los últimos 100 km (en 5 días).

Si estás pensando en completar esta aventura en verano, lo mejor es que planifiques bien las etapas y te entrenes los meses antes. Con fuerza de voluntad y preparación física, tú también puedes superar este reto con éxito.

Planning de entrenamiento para el Camino

Dos meses antes: si practicas deporte regularmente, comienza a hacer senderismo dos meses antes, con el calzado y la mochila que llevarás. Si no haces ejercicio físico habitualmente, empieza a entrenarte tres meses antes.

Camina más: aprovecha cualquier momento para dar pasos. Ve andando al trabajo, prescinde del ascensor, aparca el coche más lejos o intenta hacer pausas activas.

En los primeros 15 días: haz paseos de una hora (sin mochila y por lugares llanos) y ve elevando la duración hasta las 3 horas. No te preocupes por la velocidad, lo importante es ganar resistencia y tonificar los músculos.

Del día 16 al 30: continúa dando paseos pero varía la ruta (con subidas y bajadas) y aumenta la duración. Realiza estiramientos después de cada salida, así prevendrás posibles lesiones.

Segundo mes: haz al menos tres paseos largos entre semana y aprovecha el fin de semana para hacer excursiones (de 3-4 horas),  con el calzado y la mochila que llevarás al Camino de Santiago.

Tercer mes: con la carga en la espalda, anímate a subir montañas con desnivel de 500 -800 m. En estos 90 días habrás fortalecido músculos y tendones, y estarás listo para la gran ruta de peregrinación.

En el Camino: camina erguido y mirando al frente. Los bastones pueden reducir un 30% la sobrecarga de las piernas. Hidrátate y, en las etapas largas, ve comiendo durante el recorrido.

¡Te animamos a recorrer a pie este periplo! Tendrás que hacer frente a las dificultades, al cansancio y al esfuerzo diario para poder llegar a la meta. Pero en el viaje te sorprenderán rincones mágicos y  se te cruzarán personas que te brindarán su apoyo, energía y amistad.

Cálzate las botas, ponte en marcha y... ¡Buen camino, peregrino!