Una humedad relativa del 75 % y una temperatura de entre 20º y 25º puede favorecer que los ácaros del polvo proliferen.

Los ácaros son una especie de arácnidos diminutos y gordos que viven en lugares oscuros y húmedos. Son capaces de habitar en todos los medios conocidos del planeta, pero es muy habitual encontrarlos en nuestras viviendas, sobre todo, en ropa de cama, colchones, alfombras, peluches, sofás…

El polvo del hogar, además de piel animal, arena, deshechos de insectos, suciedad corriente y piel muerta, también contiene ácaros microscópicos y estos pequeños insectos se encuentran entre los alérgenos de interior más potentes. En torno a dos millones de personas en España podrían padecer alergia a los ácaros, según el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos. Les puede ocasionar moqueo ocasional, ojos llorosos y estornudos si es una alergia a los ácaros leve; o bien estornudos constantes, tos, congestión, presión facial o ataque intenso de asma si la afección es intensa y continua.

Condiciones para propagarse

Los ácaros se desarrollan de manera óptima cuando la temperatura se sitúa entre 20º y 25º y la humedad relativa es de 75 %. El otoño es la época del año en la que se producen muy buenas condiciones para que los ácaros se propaguen en el ambiente:

  • Comienzan las primeras lluvias que aumentan la humedad ambiental.
  • Se empiezan a poner en marcha las calefacciones.
  • Con la bajada de las temperaturas, se ventilan en menos ocasiones las viviendas (hay que tener en cuenta que las partículas alergénicas producidas por los ácaros pueden permanecer tiempo en el ambiente).

Sin embargo, el malestar de un alérgico dependerá más del ambiente que se genere y no tanto de la estación del año. Si la habitación está mal ventilada, hay animales o hay problemas de humedad, los ácaros proliferarán.

Recomendaciones

Es importante ser conscientes de que los ácaros no pueden eliminarse del todo, pero sí es posible minimizar su presencia. Estos son algunos consejos para lograrlo:

  • Evita la humedad en la vivienda.
  • Ventila la habitación varias veces al día. En otoño e invierno, cuando bajan las temperaturas, se ventila menos la casa.
  • Mantén limpia la vivienda y especialmente el dormitorio. Mejor que barrer, que favorece la dispersión del polvo, aspira la casa. Además, evita objetos que acumulen polvo (peluches, moquetas, alfombras, cabeceros de cama tapizados, etc.).
  • Utiliza aspiradoras de alta eficacia. Los aspiradores con filtro de agua retienen mejor los ácaros.
  • Usa fundas antiácaros o ropa de cama sintética. Las primeras impiden el paso de las partículas y los tejidos sintéticos (látex o viscoelásticos) son menos proclives a que se almacenen los ácaros.
  • Favorece la luz solar. Recuerda que los ácaros habitan en zonas oscuras, así que procura que el dormitorio sea luminoso.
  • Lava la ropa a alta temperatura.
  • Seca el ambiente con calefacción o bomba de calor. Un ambiente seco ayuda a eliminar los ácaros. Según el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, por debajo del 65 % de humedad relativa no se observan poblaciones viables y, por debajo del 45 %, los ácaros desaparecen del todo.

Además de tomar todas las precauciones posibles, conviene acudir a un médico especialista que diagnostique la existencia de una alergia y su grado.