¿Sabías que descansar después de la comida ayuda a mejorar nuestro estado de salud?

Esta costumbre mediterránea, lamentablemente cada vez menos arraigada, tiene sus orígenes en los romanos, quienes consideraban la “sexta hora”(sobre las 15 h) un momento idóneo para descansar  y, así, afrontar el resto del día con energía. En los países del sur de Europa el hábito se popularizó, sobre todo, en los meses estivales, cuando había que hacer una pausa en las horas centrales del día por las altas temperaturas.

El reposo físico y mental después de la comida es ventajoso para el bienestar general, porque ayuda a mantener un ritmo en la digestión y a liberarnos un poco de las preocupaciones diarias. No obstante, una siesta no debe ser extremadamente larga, ya que los beneficios que nos aporta se volverían problemas para conciliar el sueño por la noche.

Lo más recomendable es descansar entre 20 y 40 minutos y adoptar una postura semisentada (no totalmente tumbado) para que los alimentos del estómago lleguen fácilmente al intestino. En el caso de niños menores de tres años, la siesta es obligatoria, y puede ser incluso algo más extensa, puesto que con ella reponen fuerzas y logran pasar la tarde activos y con vitalidad.

Ventajas de descansar tras la comida

  1. Respetamos la voluntad del cuerpo

Después de comer, la actividad del organismo se centra en hacer la digestión, por eso se produce un período en el que el cerebro nos pide descanso y tiende a desconectar. Esto está relacionado con los ritmos circadianos, que entre las 13 y 15 horas y las 2 y 4 de la madrugada, inducen al cuerpo a parar y ralentizar la actividad.

  1. Ganamos creatividad

Treinta minutos de descanso son suficientes para experimentar una mejora en las capacidades cognitivas: reduce las ganas de comer, favorece la creatividad, mejora la percepción y potencia la memoria, el aprendizaje e incluso la vida sexual. Además, según varios estudios, incrementa un 35% nuestro rendimiento laboral posterior y en un 50% el nivel de alerta.

  1. Favorece al corazón

La siesta ayuda a la recuperación cardiovascular después de un ejercicio de esfuerzo y reduce la presión arterial del día, lo que nos previene de padecer problemas cardiovasculares, hipertensión e ictus. De hecho, las personas con este hábito saludable tienen casi un 40 % menos de probabilidades de sufrir un infarto.

  1. Restaura el sistema inmune

Es capaz de restituir el impacto hormonal en nuestro sistema endocrino, después de haber pasado una mala noche. El rato de siesta tras la comida devuelve los marcadores inmunológicos y neuroendocrinos a sus niveles normales.

  1. Eleva el estado de ánimo

El mal humor y una visión negativa del día también pueden dispersarse con esta buena costumbre. Varias investigaciones han demostrado que tras un sueño corto sube el estado de ánimo. Somos más empáticos a la hora de evaluar las emociones de los demás, disminuyen nuestros prejuicios negativos y aumentan los positivos.

Para disfrutar de una siesta reconfortante intenta estar en una habitación lo más oscura posible y en silencio, puesto que la luz impide la fabricación de melatonina, la hormona del sueño. Apaga el móvil para que no te molesten y ponte una alarma para no excederte en el tiempo.

Muchos dicen que la siesta debería ser la octava maravilla del mundo, porque es increíblemente saludable y nos ayuda a tener una mejor calidad de vida.