Te contamos qué tareas realiza el personal sanitario para el bienestar integral de la persona.

Cuida, aconseja, escucha, empatiza, acompaña… El enfermero es un profesional sanitario con una función vital, flexible y versátil, que abarca lo meramente médico y lo psicológico, y que ayuda al paciente crónico a seguir el tratamiento y a sentirse mejor con él mismo.

Hay estudios que demuestran que el papel del personal de enfermería es fundamental para lograr una adherencia adecuada, es decir, conseguir que el paciente participe en la toma de decisiones de su dolencia, se empodere sobre su estado de salud y sepa autogestionar su enfermedad.

Además de asesorar cómo y cuándo tomar los fármacos, el enfermero debe recordarle al paciente el seguimiento de un estilo de vida saludable, alejado del tabaco y del alcohol, la práctica de ejercicio físico regular y la necesidad de alimentarse de manera equilibrada. Su apoyo a la persona es de confianza y cariño, estableciendo un vínculo personalizado y único.

Funciones del enfermero

  1. Mediador: los profesionales de enfermería ejercen de mediadores de un equipo multidisciplinar (médico, auxiliar, proveedor de  equipos, fisioterapeuta, cuidador…), ya que son los más próximos al paciente.
  2. Control: el papel principal del enfermero es el control y seguimiento de la enfermedad una vez es diagnosticada a la persona. Debe tener competencias en la implementación de programas en el que el paciente se aborde de forma integral, desde el diagnóstico, la educación en conocimientos de su patología, tratamiento, identificación de signos y síntomas de exacerbación con un plan de actuación, evitación de factores de riesgo o desencadenantes, como los alérgenos, realización de espirometrías de calidad, etc.
  3. Psicólogo: ayuda al paciente a tener la mejor calidad de vida posible, pero sin que sea dependiente de nadie, intentando que sea activo el máximo tiempo posible. Cuando llegue el momento en el que requiere más ayuda, debe aprovechar las facilidades que la sociedad pone a su disposición.
  4. Orientador: el personal sanitario trata de convencer al paciente que deje los hábitos perjudiciales, como el tabaco, el alcohol y el sedentarismo. Tiene que potenciar el entusiasmo y la motivación del enfermo, explicándole los pros de una alimentación con más verduras y menos carne y la práctica de actividad física moderada diaria.
  5. Escucha: día tras día y conociendo su estado y sus molestias, el enfermero va desarrollando una gran empatía con  el paciente y también con su cuidador. La enfermedad la padecen todos y no sólo el paciente.
  6. Educador: el principal objetivo es que el paciente o cuidador adquiera conocimientos y habilidades necesarias para conseguir un autocontrol de su enfermedad, evitando así exacerbaciones y mejorando su calidad de vida.
  7. Informador: intenta que el paciente cumpla el tratamiento y, para ello, debe explicar los beneficios del mismo, las características de los fármacos, los posibles efectos secundarios y los factores específicos relacionados con el uso de inhaladores como una técnica de inhalación inapropiada.

La adhesión a los tratamientos en las patologías respiratorias se sitúa sobre el 50%, aún sabiendo que este incumplimiento está asociado a un aumento de la morbimortalidad y a un mayor uso de los servicios sanitarios. El enfermero tiene un rol destacado en la progresión del paciente, aunque de éste dependerá siempre la voluntad de cambio y su evolución.

"Los medicamentos no funcionan en aquellos pacientes que no los toman", Charles Everett Koop, cirujano estadounidense (1916-2013).