Te contamos cómo convivir con esta patología que puede producir ahogos y cansancio.

La hipertensión pulmonar es una enfermedad rara que afecta a 16 personas por cada millón de habitantes en todo el mundo, independientemente de la edad, condición o sexo. Aparece por la elevación de la presión sanguínea media en la arteria pulmonar (por encima de 25 mmHG en reposo, cuando lo normal es de 14 mmHg), causada por alteraciones en el endotelio (paredes de los capilares) en los pulmones, que provocan una obstrucción de la circulación.

Se trata de una patología compleja y progresiva, que puede desarrollarse por distintas causas, y puede presentar ahogos, desmayos, palpitaciones y agotamiento. Aunque no existe una cura definitiva, en los últimos años han aparecido nuevos tratamientos que ayudan a paliar los síntomas y mejoran la calidad de vida de los pacientes.

Recomendaciones generales

Cuando se sufre hipertensión pulmonar es aconsejable seguir unos hábitos de vida saludables:

  1. Alimentación equilibrada: intenta añadir a tus menús más verduras y hortalizas de temporada, 5 piezas de fruta al día y menos carnes y embutidos. Evita la sal en las comidas, ya que un consumo excesivo aumenta el volumen de sangre que el corazón tiene que bombear, lo que produce un incremento de la presión.
  2. Ejercicio físico moderado: se recomienda eliminar la práctica de actividad física intensa. Aunque realizar ejercicio es esencial para llevar un estilo de vida sano, es preferible que empieces de forma gradual, dos veces por semana. Haz series de ejercicios de media hora, luego ya irás incrementando y combinando aeróbicos y estiramientos.
  3. Tratamientos: es importante seguir una pauta de administración de fármacos, que te ha indicado el médico. No puedes suspender ni cambiar la medicación sin consultarlo con tu doctor.
  4. Vacunarse: hay que vigilar especialmente en no contraer enfermedades que afectan al pulmón. De ahí que se aconseje mantener al día las vacunas anuales antigripales y antineumocócica contra la neumonía.
  5. Apoyo psicológico: la ayuda de un psicoterapeuta puede ser clave para sobrellevar y afrontar lo que supone sufrir una enfermedad crónica y con tratamiento de por vida. Los especialistas sugieren ese apoyo, sobre todo, después de momentos delicados, como son tras conocer en diagnóstico o en un ingreso hospitalario.
  6. Viajar a destinos de baja altitud: se recomienda evitar países que se encuentran a gran altitud (por encima de 3.500 metros, como La Paz en Bolivia), porque la concentración de oxígeno es más baja y puede agudizar los síntomas. En España el porcentaje de población que vive por encima de los 1.500 metros es escaso.
  7. Unirse a asociaciones de pacientes: intercambiar experiencias con personas que están viviendo tu misma situación y relacionarse con otros, te ayudará a superar las adversidades. Además, estas entidades también brindan apoyo psicológico a amigos, familiares y cuidadores.

Además de estas pautas, los médicos advierten del riesgo de embarazo y de aquellas actividades extenuantes, como el levantamiento de cosas pesadas, para no sobrecargar aun más el corazón.

"Se puede vivir dos meses sin comida y dos semanas sin agua, pero solo se puede vivir unos minutos sin aire", Mahatma Gandhi.