Te damos unos consejos para aliviar este tipo de jaqueca tan intensa e incapacitante.

La cefalea en racimos está considerada por la ciencia como uno de los dolores más fuertes que puede sufrir un ser humano. Se le ha llegado a llamar “la cefalea suicida”, porque es quizás la aflicción más hiriente que puede soportar una persona antes de perder el conocimiento.

Se estima que afecta a un 0,1 % de la población mundial y suele ser más frecuente en hombres que en mujeres. Es un dolor severo, constante y punzante, que aparece de repente y en el mismo lado de la cabeza y que acostumbra a durar entre 15 y 180 minutos. Sin embargo, el daño irradia hacia la cara, lo que produce lagrimeo, secreción o taponamiento nasal, inflamación y enrojecimiento del párpado y la zona del ojo. Las crisis se manifiestan a diario durante semanas o meses y luego desaparecen, pero pueden presentarse de nuevo.

La Sociedad Internacional de Cefaleas distingue dos grandes grupos de cefaleas, las primarias y las secundarias. Estas últimas suelen ser derivadas de una infección o un desorden vascular, mientras que las primarias no van ligadas a una enfermedad y el dolor en la cabeza es su único síntoma. Los científicos investigan aún las causas de este tipo de jaquecas porque, aunque son las más comunes, siguen siendo las más desconocidas.

Asimismo, la Asociación Española de Pacientes con Cefalea recalcan la incapacidad de llevar una vida normal cuando se sufre cefaleas en racimo, lo que supone no solamente absentismo laboral o baja productividad, sino la pérdida de la calidad de vida. De hecho, la OMS la sitúa en el decimonoveno puesto  de las enfermedades más incapacitantes del mundo.

Consejos para calmar el dolor

Cada persona debe identificar los factores detonantes de las crisis para, así, ayudar a prevenir y aliviar las molestias:

  1. Respetar los horarios de sueño

Es conveniente acatar el ritmo circadiano, es decir, nuestro reloj biológico que regula el sueño, la vigilia y el hambre. Se aconseja mantener siempre unos horarios para acostarse  y dormir las horas suficientes, lo que nos reportará más energía al día siguiente y mayor sensación de bienestar.

  1. Alimentarse de forma adecuada

Se estima que el 80% de las migrañas de origen desconocido están causadas por problemas alimentarios. Algunos productos, como el alcohol, los quesos, las comidas ricas en nitritos (carne curada), el potenciador de sabor glutamato (presente en snacks) o el edulcorante aspartamo provocan en el sistema inmunológico una reacción de rechazo. No olvides que una dieta rica en verduras, hortalizas y legumbres y baja en grasas y carnes rojas, nutrirá a tu organismo con lo necesario.

3. Escapar de situaciones de estrés

El exceso de ansiedad suele producir contracción de la musculatura de la cabeza y el cuello. Si ésta se prolonga varias horas se produce constricción vascular e isquemia, que sería la causante del dolor. Para evitarlo, intenta relativizar los problemas, apóyate en tu familia y/o amigos y aprende a relajarte mediante técnicas de respiración, yoga o simplemente dando un largo paseo.

  1. No abusar de analgésicos

Los últimos estudios apuntan que los medicamentos como paracetamol, aspirina e ibuprofeno, cuando se toman 15 o más días al mes, pueden causar dolor de cabeza por abuso. El tratamiento adecuado para la cefalea en racimos consiste en fármacos triptanes u oxígeno inhalado, aunque todo depende del  diagnóstico y tratamiento  médico personalizado.

  1. Usar oxígeno como terapia

El oxígeno es una solución alternativa a la medicación principal para la jaqueca y siempre debe estar prescrito por un Médico Especialista en Neurología. No obstante, hay que tener en cuenta que esta terapia no quita el dolor de cabeza, sino que es una parte del tratamiento que mejora las molestias.  De este modo, el oxígeno se suministra en una botella de fácil manejo y, mediante una mascarilla, uno inhala la cantidad indicada por el doctor. Este método es eficaz en cerca del 80% de los casos.