Te damos algunas claves para aprender a gestionar mejor el día a día y alcanzar el bienestar.

El tiempo no es una herramienta: no puede manipularse, ni dividirse. Pero, sí podemos gestionarlo. Cuanto más lo planifiquemos, lo aprendamos a controlar y a usarlo de manera eficaz e inteligente, mejor nos sentiremos.

Cómo reorganizar el tiempo

1. Registra: evalúa tu rutina para ver cuánto tiempo destinas a actividades que no te reportan nada. Móvil, redes sociales, emails…Verás la cantidad de minutos que consumen. Pasa tres días registrando, evita usar generalidades (‘trabajo’) y sé preciso.

2. Clasifícalo: agrupa las tareas en 4 categorías, urgente e importante; no urgente pero importante; urgente pero no importante; ni urgente ni importante. Concéntrate en lo “no urgente pero importante” e intenta que no se vuelva “urgente e importante”.

3. Planifica: dedica un poco de tiempo a planificarte, esto te ayudará a acercarte al bienestar y a dedicarte a lo que vale la pena. Dar unos minutos a analizar la situación y sopesar los pros y contras te llevarán a elegir la mejor opción.

4. Delega: puedes buscar ayuda para acabar algún trabajo concreto, en lugar de hacerlo todo tú. No tengas miedo a dejar que otros hagan tareas por ti. Buscar apoyo puede ayudarte a descargar carga mental.

5. No pronostiques: puedes estar posponiendo tareas porque te resultan complejas o aburridas. Para evitarlo, intenta dividir el trabajo en segmentos que requieran menos tiempo, así serán más fáciles y más agradables de asumir.

6. Concentración: mantén el foco, no dejes de hacer algo hasta que lo acabes, sin distracciones. Puedes emplear la técnica del Pomodoro y dedicar 25 minutos seguidos a una cosa (sin distracciones), y luego descansar 5 minutos.

7. Evita la multitarea: hacer diferentes tareas de forma simultánea puede agotar nuestra energía y aumentar los niveles de estrés. La multitarea, en realidad, ha demostrado que no ahorra tiempo. Es más eficiente hacer una cosa detrás de otra.

8. Actividad sana: reduce los hábitos poco saludables (tabaco, beber…) e invierte el tiempo en otras actividades más saludables. Si fumar te roba 45 minutos de tu tiempo al día, ¿por qué no hacer deporte, leer o pasear con un amigo?

La idea de programar el tiempo libre puede parecerte contradictoria. Pero es fácil perder el tiempo si no tienes un plan. Eso sí, deja un tiempo entre una actividad y otra, no fijes planes concretos (que fluya la improvisación) y disfruta el presente.